Dentro del Plan Todos los Chicos en la Red, la Universidad de La Punta (ULP) tiene en marcha un proyecto que desarrolla la velocidad y la comprensión lectora de los chicos. El objetivo de esta propuesta es sumar a la familia en esta tarea.

A través de diferentes ejercicios se pueden ampliar las habilidades de comprensión de lo que se lee y así aprender más eficazmente. Se demostró la relación entre la velocidad de la lectura y el mayor poder de entendimiento del texto. Y con el fin de que los chicos de la provincia desarrollen esa habilidad, la ULP lleva adelante el proyecto ´Fluidez lectora´ en las escuelas primarias sanluiseñas. Por medio de actividades como: lectura en voz alta, juegos con palabras, introducción de dibujos y títeres, acordes a las edades, se trabaja la idea y se añaden mediciones para establecer el estado de situación.

Este año, la casa de estudios se plantea como factor de gran importancia la colaboración de la familia para la ejercitación de la lectura de los niños en su hogar. En referencia a esto, la responsable del plan Todos los Chicos en la Red, Silvia Miranda, expresó que actualmente se trabaja con los padres para que ellos conozcan el nivel de lectura de sus hijos y puedan ayudarlos a mejorar.

La Universidad, en su sitio www.chicos.edu.ar, ofrece material para que los padres descarguen y compartan con sus hijos. Estos textos están avalados y adaptados por el grupo RED (Recursos Educativos Digitales). Luego de ingresar a la página, se debe ingresar en el link “Fluidez lectora”. Allí se presentan diversas propuestas, por un lado ´Salón de lectura´, con historias para que los chicos lean. Los relatos traen preguntas que, a modo de evaluación, sirven para saber si el niño comprendió el contenido. Por otro lado, ´Videos Relacionados´, allí hay material diverso para que los tutores se interioricen, de manera dinámica, sobre el tema.

En las escuelas la medición ya comenzó, a manera de diagnóstico, para conocer el nivel de los chicos en el inicio del año escolar. A fines de 2012 se tomará una última evaluación, para establecer si los chicos cumplieron con el estándar de fluidez lectora. El sistema consiste en explorar la lectura en voz alta de los niños de 1º (a fines de este grado) hasta 6º, e instalar prácticas de seguimiento, ejercitación y monitoreo, para su mejora. En América latina, el estándar son 60 palabras por minuto, para un niño que termina el segundo grado.

Leer con precisión y fluidez es una habilidad crucial para que el niño pueda comprender lo leído y continuar aprendiendo a lo largo de la escuela y de su vida. Es una de las metas de la alfabetización. La medición está basada en los exámenes internacionales EGRA (Early Grade Reading Assessment).

“Aprender a leer y escribir, en buena forma, es un proceso de largo plazo y de gran complejidad. Medir lo que se aprende es también difícil, sin embargo, hay consenso del uso de pruebas estandarizadas para realizar la medición. Nuestra propuesta permite valorar con rapidez el dominio de esta competencia básica, la cual contribuye a que un niño sea un buen lector. Estas pruebas, al ser estandarizadas, ofrecen un mecanismo de medición que puede aplicarse con homogeneidad. Los resultados tienen confiabilidad y son relativamente fáciles de obtener”, explicó Miranda.

Otra propuesta en el mismo sentido

Las investigadoras del CONICET (Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas) Ana María Borzone y Celia Renata Rosemberg, proponen ejercicios aplicados al aula. Estas actividades también pueden realizarlas los padres, ya que son de fácil elaboración. Las especialistas sostienen que la lectura en voz alta realizada por un adulto, de distintos tipos de textos, es una situación fundamental para que los niños, independientemente de su nivel de lectura, adquieran estrategias de comprensión de textos, en la medida que la maestra promueva y mediatice el diálogo entre el niño y el texto. Se trata de situaciones necesarias de generar a lo largo de la escolaridad.

Para el primer nivel escolar es importante introducir la palabra escrita. Por ejemplo, luego de un trabajo oral con rimas, la maestra puede escribir en el pizarrón, o en papel afiche, las palabras que riman de la poesía, las que proponen los niños y las poesías, o versitos, con las palabras que riman, escritas en color.

Asimismo, es importante trabajar los sonidos. Aquí las especialistas proponen juegos, por ejemplo: el docente coloca en el pizarrón dibujos de objetos y animales y los nombra, señala qué palabras comienzan con el mismo sonido, prolongando los ruidos iniciales; también a través del famoso “veo –veo”, la maestra propone jugar a “veo veo una cosa que comienza con”.

También, por medio del uso de títeres se pueden ejercitar los sonidos. En el proceso de aprendizaje se introduce un títere que tiene una particularidad: hablar prolongando los sonidos. Aquí hay que tener especial cuidado, y que prolongar no signifique separar. Los niños hablan con el títere. Al principio, la maestra asume ese rol y contesta a los niños mediante esta prolongación.

Para el segundo y tercer nivel, las investigadoras del CONICET, señalan que “si bien las situaciones son las mismas, se avanzará a través del uso de textos más extensos y complejos”. A su vez, recomiendan identificar el tipo de material que a cada niño le interesa: canciones populares, historietas, leyendas, noticias de deportes. Modelar la primera lectura del texto y solicitar al niño que practique la lectura de ese contenido. Cada tres días se realiza un taller de lectura donde cada niño lee y comparte el material elegido.

Se debe atender a las señales del texto, como signos de puntuación, exclamación, interrogación, palabras en negrita, etc. Seleccionar fragmentos que permitan realizar esta práctica: elevar el tono ante un signo de interrogación, hacer una pausa, muy breve, ante una coma, leer con énfasis las palabras en negrita o en imprenta mayúscula.

Se pueden introducir herramientas como “lecturas de obras de teatro y guiones”. En la primera, las especialistas proponen que, luego de varias lecturas realizadas por el docente, se asignen roles a los chicos y que realicen una representación ante otros grupos de niños o frente a sus familiares. Y, en la lectura de guiones, elaborados en base a textos expositivos, proponen que se proceda como si fuera una obra de teatro: cada línea del guión debe ser leída por un niño distinto.

Una propuesta que fomenta la lectura