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MALVINAS, EL LEGADO
viernes, 05 abril de 2024 | 10:21

La cancha como nuevo campo de batalla

Luis Alfredo Romero encontró en el newcom una forma de conjurar los dolores de la guerra. El excombatiente sigue defendiendo los colores patrios con mucha pasión, ahora con una pelota en la mano.

Sesenta y cuatro días. Ese fue el tiempo que Luis Alfredo Romero estuvo en Malvinas. Era parte del grupo de Artillería 3, con asiento en Paso de los Libres, Corrientes. “Fuimos con tres baterías, yo era mecánico de una de ellas. Mi misión fue mantener operacionalmente las piezas de la batería durante toda la guerra, que no se trabe una munición. Ante cualquier desperfecto que hubiera, a la hora que fuera, el mecánico tenía que estar a disposición de los artilleros”, explicó.

Luis bucea en sus recuerdos y encuentra allí imágenes de lo ocurrido hace 42 años, sobre todo dos situaciones difíciles que vivió en la guerra. “Mientras operaba y limpiaba una pieza, vi que un Harrier que estaba enfrente mío me tiró una ráfaga que me pasó a dos metros. La otra situación fue el 10 de junio, cuando tuvimos un fuego de contrabatería, que es cuando se tiran mutuamente las dos artillerías. Duró como media hora. Caían (los proyectiles) a cinco, seis, ocho metros”, dijo.

Cuando volvió de la contienda, fue abrazado literal y simbólicamente por su familia. “En Paso de los Libres estaban esperándome mi mamá y mi papá. La contención de la familia es lo primordial, el estrés postraumático llevó a muchos suicidios”, lamentó. Para Luis, ese acompañamiento fue y es central para continuar la vida. En contraposición, dice, la desidia y el abandono de parte del Estado que padecieron los excombatientes fueron muy grandes. “Hoy puedo decir que el Estado nacional nos apoya mucho a los veteranos. Cambió mucho la sociedad, ahora nos reconoce más”, refirió.

Sin dudas, Malvinas lo transformó. “Aprendés de golpe, creces de golpe, no podés pensar igual”, aseguró Luis, quien hace unos años atrás encontró en el newcom (vóley adaptado) una forma de conjurar los dolores de la guerra, de alimentar la vitalidad y de malvinizar. “Gracias al deporte estoy vivo, lo vivo con pasión. Mis compañeros me dan vida para seguir haciendo este deporte tan lindo”, contó Luis, quien fue convocado para integrar la Selección nacional. En octubre pasado, su equipo, San Luis Newcom, se coronó campeón sudamericano en San Pablo, Brasil. Luis sigue defendiendo los colores patrios con mucha emoción, ahora con una pelota en la mano y con la cancha como campo de batalla.