El equipo dirigido por Testa perdía con Metropolitana, pero logró reponerse, forzar el tie break y festejó en el Ave Fénix.

Movidos por la fuerza del deseo de medalla, los pibes del Vóley masculino pasaron del 1-2 en contra, al 3-2  a favor en tie break, para desatar la locura que incluyó saltos, gritos, abrazos y más de una lagrima de alegría, por ver materializado todo el trabajo  de dos años, en una presea de bronce.

El equipo de Testa entró muy concentrado  a jugar su propia final y ganó  con mucha facilidad el primer set por 25 a 12.

Los chilenos de Metropolitana sacaron a relucir su vergüenza deportiva y se llevaron el segundo con un ajustado 25 a 22. Ganar un set los liberó y les dio confianza a los trasandinos que se llevaron la tercera manga por 25 a 21.

Reaccionó San Luis a tiempo, con la defensa y el bloqueo como banderas. Se llevó el cuarto set por  25 a 21 y todo se definiría en el tie break.

Ya para ese set final, el Estadio Ave Fénix era un hervidero y el público festejaba cada punto como si fuera el último. Aunque no bloqueó ningún remate chileno, pero el aliento de la gente sirvió para que los puntanos saquen una luz de ventaja y  se llevaran el parcial definitivo por 15 a 10.

Nota y fotos: Prensa Programa Deportes.