Sandra Fernández, Patricia Massa y Gabriela Holsmeister son tres docentes de nivel inicial que compartieron su pasión y vocación con la que llevan adelante esta jornada tan especial.

Como conmemoración del fallecimiento de la educadora y pedagoga Rosario Vera Peñaloza en 1950, todos los 28 de mayo en Argentina se celebra el Día de los Jardines de Infantes y de las Maestras Jardineras. Una jornada que se vive con especial emoción para todas las docentes de nivel inicial de nuestra provincia.

Patricia Massa de la Escuela de Nivel Inicial Nº9 “Señora Chabela” de Buena Esperanza, Sandra Fernández de la Escuela Nº 10 “Juan Esteban Vacca” de Alto Pencoso, y Gabriela Holmeister de la Escuela Nº 199 “Provincia de Buenos Aires” de Candelaria, son solo tres de las más de 800 maestras jardineras, que contaron sus experiencias y su sentir respecto a este día.

“Para las maestras jardineras es un día muy emotivo y especial. Siempre lo festejamos durante toda la semana en el jardín, es el lugar que nos representa, donde nos encontramos con los nenes, para mí es el lugar más lindo que hay después de mi casa”, expresó la seño Gabi.

Por su parte, la seño Pato manifestó: “Siempre esperamos este día con muchísimos deseos, con mucha felicidad y alegría. Nos preparamos para esta jornada con anticipación, organizamos actividades, bailes, obras de teatro, títeres, nos disfrazamos. Para nosotras este día es doblemente especial porque también es el aniversario de nuestra escuela”.

Las actuales medidas que rigen en nuestra provincia para frenar la cadena de contagios, no impidió los festejos y las docentes se la rebuscaron para celebrar junto a sus alumnos, al menos de forma virtual.

La seño Sandra contó que “para este día pudimos hacer un collage con los chicos y grabamos un video en el que les explico quién fue la primera seño, Rosario Vera Peñaloza, y pudimos mostrarles los distintos trabajitos que se hicieron para conmemorar este día”.

Las tres coincidieron en las dificultades que presentó la pandemia para el trabajo diario con sus alumnos y alumnas, pero también destacaron cómo se reinventaron para llevar adelante este ciclo lectivo tan desafiante.

“Nos costó mucho trabajar en pandemia desde lo afectivo con los niños. Es difícil no poder abrazarlos, darles un beso, contenerlos. Ellos lo están entendiendo y nosotros nos vamos adaptando. Creamos nuevas formas de saludarnos, canciones para sobrellevar esta situación”, señaló Gabriela.

Patricia agregó: “La manera de conectarse con los niños cambió totalmente. Son muy necesarios los abrazos, la contención, así que fue una etapa difícil. Pero estos desafíos los pudimos sortear de la mejor forma. Fuimos muy felices con el regreso de la presencialidad que tuvimos este año, trabajamos con mucha alegría”.

Por último, Sandra resaltó la muy buena organización que hubo en su escuela durante estos primeros meses de clases presenciales: “Tengo una matrícula de 15 chicos, así que pudimos trabajar muy bien para dar cumplimiento con el protocolo para la organización institucional en burbujas”.

Nota y fotos de archivo: Prensa Ministerio de Educación.