El 3 de febrero se conmemora un aniversario más de la batalla que fue el bautismo de fuego para el Regimiento de Granaderos a Caballo, dirigidos por José de San Martín. La lucha fue librada en la localidad de San Lorenzo en 1813 y enfrentó a independentistas rioplatenses y realistas españoles.

San Luis recuerda y rinde homenaje, además, a los granaderos Gregorio Franco, Basilio Bustos y Januario Luna, héroes puntanos que participaron de la gesta libertadora.

El historiador e integrante del Conversatorio de Historia Puntana del siglo XIX, José Villegas, destacó la participación de los hombres “grandes y altos, que llegaron a caballo desde distintos pueblos y parajes dejando atrás la familia, para incorporarse a las filas del ejército que lideraba San Martín, y que batallaron en San Lorenzo durante unos 15 feroces minutos”.

El historiador Martín Baca describió el escenario de aquellos días en que San Martín enfrentó, por primera vez, a las tropas españolas que subían río arriba del Paraná, en busca de provisiones, con el fin de asegurarse el control del tráfico fluvial hacia el interior del territorio nacional.

La historia

Las fuerzas independentistas llegaron el 2 de febrero cerca de Rosario. Tras cambiar los cansados caballos por unos frescos proporcionados por el comandante militar de Rosario, Celedonio Escalada, continuaron, al día siguiente, su recorrido hasta el Convento de San Carlos. Luego de negociar la situación con el superior de los frailes franciscanos del convento, fray Pedro García, San Martín ocultó a sus granaderos, de modo que la escuadrilla realista no pudiera divisarlos.

Los realistas desembarcaron y avanzaron hacia el convento, suponiendo que allí estaban depositados los principales bienes de la zona. Pero las tropas de San Martín los esperaban. Sorprendidos, fueron atacados por los granaderos a caballo. El ataque de las tropas se realizó con un movimiento de pinzas saliendo de la parte trasera del convento; una de ellas —la de la izquierda y la primera en moverse— estaba encabezada por José de San Martín; la otra estaba encabezada por el capitán oriental Justo Germán Bermúdez, quien ejecutó un rodeo muy grande, forzando la escapatoria de los españoles hacia sus buques.

Heroica defensa

Una bala hirió el caballo de San Martín, que rodó y apretó una de las piernas del coronel, inmovilizándolo. Un enemigo iba a clavarle la bayoneta, cuando apareció el sargento correntino Juan Bautista Cabral, quien ayudó a San Martín a liberarse de la opresión del lomo del caballo sobre su pierna, salvándole la vida a él y entregando la suya. Mientras agonizaba murió diciendo: “Muero feliz, pues hemos batido al enemigo”. La llegada del grupo de Bermúdez, impidiendo que los realistas se reorganizaran en cuadro, completó la victoria de San Martín, obligando a los realistas a huir apresuradamente. Esta batalla constituyó el bautismo de fuego del Regimiento de Granaderos a Caballo.

Recordamos este importante acontecimiento con un fragmento de la transcripción del Parte de Combate suscrito por el entonces coronel San Martín al Superior Gobierno, inmediatamente después de finalizado el combate el mismo 3 de febrero de 1813: “Seguramente el valor e intrepidez de mis granaderos hubieran terminado en este día de un solo golpe las invasiones de los enemigos en las costas del Paraná, si la proximidad de las bajadas no hubiera protegido su fuga, pero me arrojo a pronosticar sin temor que este escarmiento será un principio para que los enemigos no vuelvan a inquietar a estos pacíficos moradores”.

 

Nota: Prensa Programa Cultura.

Foto: Gentileza.