El equipo de cirugía infantil y neonatólogos de la Maternidad “Teresita Baigorria” de San Luis, realizó en plena pandemia y bajo los estrictos protocolos del coronavirus, una exitosa intervención a un bebé que presentó una cardiopatía congénita asociada.

Bastian evolucionó, subió de peso y siguió de la mejor manera el pos operatorio.

Bastian nació por cesárea con 800 gramos de peso y 30 semanas de gestación en el Servicio de Neonatología de la Maternidad provincial. Su diagnóstico al nacer fue “Prematurez, pequeño para la edad gestacional con enfermedad de membrana hialina por madurez pulmonar y tenía una arteria umbilical única”.

A los 14 días de vida presentó apertura del Ductus Anterior, por lo que recibió tratamiento medicamentoso en dos oportunidades sin respuesta, debiendo permanecer en asistencia respiratoria y con medicamentos inotrópicos que ayudaban a su función cardíaca, por lo que los profesionales encabezados por el doctor Daniel José debieron realizar una cirugía de “cierre de Ductus por clip”,  que se efectuó en la Maternidad provincial en forma exitosa a los 47 días de vida con un peso de 1483 gramos.

“Tenía una cardiopatía congénita que se llama ‘ductus’ o persistencia del conducto arterioso”, esto significa que, “es una arteria que comunica la circulación pulmonar con la circulación general, que sirve en la vida fetal como cortocircuito para la irrigación del bebé, porque en la panza no respira oxígeno, sino que se oxigena por el cordón umbilical. Entonces, esa circulación, al no estar respirando el bebé y no tener en función los pulmones, se hace con un cortocircuito a través de esta arteria que se llama ductus”, explicó el cardiocirujano Daniel José, quien operó al pequeño.

El profesional dijo que cuando el niño nace, por lo general, el estímulo del oxígeno hace que el ductus se cierre y vaya la circulación pulmonar por un lado y la general por el otro. “Pero cuando son prematuros y de bajo peso, esa maduración no está terminada entonces nacen y el ductus sigue funcionando con lo cual aumenta la presión, empiezan a compartir presiones. La general tiene una mayor que la pulmonar, entonces si esta arteria permanece abierta aumenta la presión dentro de la circulación pulmonar y eso hace que se agranden las cavidades cardíacas. Por eso tienen que estar con respirador y se pueden infectar”, contó.

José señaló que antes de recurrir a la operación, se intenta cerrar con una droga que estimula ese proceso. Pero en el caso de Bastian no funcionó a pesar de que se intentó en dos oportunidades. Finalmente se recurrió a la cirugía que fue exitosa y ahora el bebé “evolucionó bien, porque por más que uno cierre esa comunicación sigue siendo un paciente prematuro con la inestabilidad que esto genera, pero Bastian fue evolucionando y subiendo de peso y siguiendo de la mejor manera el pos operatorio. Lentamente va a una situación de normalidad”.

 

Nota y foto: Prensa Ministerio de Salud.