La caída extraordinaria de reservas en agosto y la aceleración que se produjo día a día en la última semana, fueron las que impulsaron a imponer medidas que el gobierno no deseaba.

Claro está que luego de haber criticado el cepo de la gestión anterior, lo que menos quería Macri es imponer una medida similar. Sostienen periodistas especializados que era la medida más resistida por el presidente aunque se la habían sugerido hace al menos una semana. ¿Por qué se tomó esta medida un domingo, previo al superclásico del fútbol?

El momento es para atenuar el impacto informativo y porque hoy en Estados Unidos hay feriado. La razón de fondo, hay que encontrarla en el comportamiento de la reservas del BCRA.

Veamos que pasó en el último mes:

El mes pasado el BCRA inició con U$S 67.760 millones, lo finalizó con U$S 54.098. Sus reservas, las del país, cayeron U$S 13.662. La tendencia fue a la baja de manera constante todo agosto.
Lo ocurrido en la última semana, fue determinante para la toma de la medida que restringe la compra de dólares, obliga a los exportadores a liquidar en breve plazo sus ventas al exterior y reduce a los bancos la posibilidad de tener su capital en dólares (del 5% bajo al 4%). Esto ocurrió la última semana:

En números redondos, las reservas disminuyeron casi U$S 4.000 y la caída fue empeorando día a día (columnas rojas cada vez más altas). La línea de puntos negros en el gráfico muestra la tendencia polinómica. Se observa cómo claramente se aceleraba día a día. Si no se tomaban las medidas que se tomaron el final podría haber sido catastrófico en pocos días.

El ministro Lacunza declaró anoche que son medidas de emergencia. Es un reconocimiento del momento es que nos encontramos. Utilizó la palabra emergencia.

Ojalá su pronóstico de que prefirieron tomar medidas en exceso, antes que quedarse corto, alcance para que el dólar no se dispare aún más.