Debido a la baja del valor de los bonos argentinos, que no alcanzan a garantizar un préstamo, el país se vio obligado a pagar ahora deuda que vencía en 2024, 2025 y 2037. Pagó 2.615 millones de dólares por bonos cuyo valor es de 12.809. Desendeudamiento forzoso.

Encontrar buenas noticias económicas para comentar resulta muy dificultoso en los últimos tiempos. Vaya una mirada optimista de una situación cuasi inevitable.

En la conferencia de prensa que dio ayer Guido Sandleris, presidente del BCRA, los periodistas le preguntaron si se iba a pagar la “Repo”, contestó que ése era un tema del Ministerio de Hacienda. ¿Por qué esas preguntas? ¿Qué es “Repo”? ¿Qué es lo que había que pagar y cuánto era?

Los periodistas se estaban adelantando unas horas a lo que luego ocurrió. Un desendeudamiento forzoso.

Argentina había solicitado a varios bancos (Santander, el HSBC, el BBVA, el Nomura, el Citi y el Credit Suisse) un crédito para fortalecer las reservas del BCRA. Como garantía de devolución se les entregaba bonos (Bonar 2024 por 5.948, Bonar 2025 por 4.019 y Bonar 2037 por 2.842, todos en millones de dólares, que vencían el año que figura en nombre del Bono Argentino), que debieron se abonados ahora porque su valor bajó hasta hacer nula la garantía.

En menos de 10 días, el bono que vencía en 2024 perdió un 36,46% de su valor, el de 2025 bajó un 32,56% y el de más largo plazo, 2037, bajó su precio en un 40,19%.

Argentina pagó 2.615 millones de dólares y rescató bonos por 12.809.

Se produjo por obligación contractual, un desendeudamiento. Una buena, obligada, pero buena.

Sería interesante, que en la medida de las posibilidades, y aprovechando el bajo valor de los bonos (en el caso se paga menos de 20 por un papel que dice 100 y que llegado su tiempo debería pagarse 100) se utilicen mecanismos para su recompra o rescate.