Cambio de ministro. Mismo tono medido, mismo mensaje electoralista. Macri: 8:30, muy temprano, en vez de martes, dice lunes. Carrió: condena a periódicos. Patricia Bullrich: insulto en público. Sacados y desconectados de la realidad.

Los movimientos ocurridos en el Gobierno nacional en los últimos días. Lunes, dejaron que el peso se devaluara de tal manera que ya se investiga si no se cometió delito. A la tarde el presidente culpó a la oposición y a los votantes por la escalada del dólar que él, al menos, posibilitó, ordenando la inacción del BCRA, atento lo declarado por Redrado y lo informado por Maximiliano Montenegro.

Martes, miércoles y jueves, medidas económicas paliativas del daño provocado el lunes. No apareció el por entonces ministro Dujovne. Reuniones, filtraciones, idas y vueltas.

Viernes. Carrió aparece como la nueva figura que se asocia a Peña para comandar la campaña del oficialismo.

Fin de semana. Renuncia de Dujovne. Tono informal. Funcionarios en plena crisis de vacaciones. Bullrich en Uruguay insulta a una mujer. Lacunza, el ministro de hacienda de Buenos Aires, debe ser ido a buscar en avión al sur donde descansaba, para hacerse cargo del Ministerio nacional.

Lunes. Carrió, en el programa de Jaquín Morales Solá, deja una frase extraña para quien se presenta como defensora de la República, “Vamos a condenar a quienes comuniquen reuniones falsas a través de los diarios”. El lapsus al decir el apellido del nuevo ministro dijo Yacuza en vez de Lacunza, se lo dejamos a los psicoanalistas.

Martes: asume Lacunza. Hace una exposición y muestra resultados de las cuentas del Estado. Sandleris brinda conferencia de prensa. Básicamente dicen que el dólar está competitivo. De seguido, el FMI emite un comunicado respaldatorio. El presidente, a los presentes en la asunción de Lacunza, le agradece que estén tan temprano, el lunes. Lo dijo, hoy martes, a las 8:30.