La deuda externa es impagable en los actuales términos. La renegociación implicará concesiones a los acreedores. Cambios en las leyes laborales y previsionales serán uno de los puntos.

La nueva gestión presidencial (2019-2023) debe hacer frente a una deuda de más de 156 mil millones de dólares y el total de lo que produce el país en un año (PBI) es de 667 mil millones de pesos, está claro, que aún sin haberse declarado estamos en default y lo adeudado es impagable en las actuales condiciones.

Por lo tanto el próximo gobierno deberá renegociar para no caer en insolvencia o default. Cuando se negocia, se realizan concesiones, pues ninguna de las partes obtiene el máximo de sus pretensiones. Una de las condiciones que le solicitarán (cuasi impondrán) a la Argentina, es que revise las normas laborales y previsionales. Trabajadores y jubilados.

Desde el establishment y el Gobierno nacional, se están imponiendo en la agenda pública estos temas, que denominan “flexibilización laboral” y “reforma previsional”. Las palabras nunca son inocentes, siempre están cargadas de connotaciones. En general cuando se habla de flexibilización laboral, se trasluce la pérdida de derechos laborales. Si bien existen en algunas convenciones colectivas de trabajo (Acuerdo entre los representantes de los empleadores y los trabajadores, aprobado por el Estado, que tiene primacía sobre la Ley de Contrato de Trabajo) privilegios que pueden ser discutibles; lo que resulta inaceptable e inconstitucional, es que si lo convenido por un empleador y un trabajador particular, está por debajo del CCT o la LCT, sea válido. Es la reforma a la brasileña.

Inaceptable, porque no está en paridad de condiciones quien contrata para ganar dinero y quien lo hace por necesidad para ganarse el sustento. Hay una disparidad evidente en desmedro del trabajador. Inconstitucional, porque el artículo 14 bis de la CN, otorga a las leyes laborales la cualidad de “protectorias” cuando dice: “El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes…”.

Es cierto que uno de los mayores egresos que tienen las cuentas públicas es lo que se invierte en protección social de los adultos mayores. Es cierto que las expectativas de vida de la población vienen en aumento. Es cierto que prima facie, cobran lo mismo (jubilación) quienes aportaron y quienes no lo hicieron. Pero de allí a proponer un sistema de AFJP electivo, donde los que más ganan y aportan vayan a lo privado y la inmensa mayoría que tiene bajos salarios y consecuente bajos aportes jubilatorios, tengan una sistema solidario, hay una largo trecho.

La discusión por la revisión de las normas laborales y de las previsionales, se impondrá. Es importante, como electores, que escuchemos, leamos y nos anoticiemos lo que piensan los candidatos. Sus futuras decisiones, impactarán directamente en nuestra calidad de vida.