La politóloga María Florencia Freijó reflexionó sobre la feminización de la pobreza este miércoles en el Centro Cultural “Puente Blanco”.

“Especializada en Geopolítica Latinoamericana por el PLED y en Derecho Internacional Ambiental por la USAL. Trabajo en barrios y con comunidades de pueblos originarios. Construí una familia monomarental y alguna vez fui bailarina de jazz. Milito el ecofeminismo, el parto respetado y la crianza con apego”. Así se presenta Freijo en el sitio Economía Feminista, en el que colabora.

“Cuando hablamos de feminización de la pobreza hablamos de barreras económicas que tienen las mujeres, que hacen que después sean trasladadas a un lugar de marginalidad que tiene como consecuencias los femicidios, la cultura de la violación, la falta de representatividad de las mujeres en las políticas públicas, un montón de aristas”, explicó minutos antes de la charla organizada por el Gobierno de la Provincia, a través del Programa Cultura.

“Todas las mujeres vivimos desigualdades que tienen que ver con el orden patriarcal. Creo que también hay desigualdades de clase; por ejemplo, un peón de campo es más desigual que una mujer de ciudad”, analizó.

Freijó propuso un abordaje territorial para detectar las necesidades de cada comunidad. “Es importante pensar en políticas públicas para terminar esto, pero tampoco creo que el Estado tenga todas las soluciones. Me parece que esto lo demuestra el feminismo conforme a la organización popular que ha sabido solucionar cuestiones que a veces el Estado no está para responder, como por ejemplo las mujeres que se organizan alrededor de una olla para parar las crisis económicas que ha tenido este país, y solucionar lo que pasa en los barrios, o las madres que llevan adelante la lucha de hijos víctimas del paco o el crecimiento del narcotráfico en nuestro país”, señaló.

Con estadísticas, la consultora en Género y Derechos Humanos se refirió a casos de discriminación, estereotipos y carga mental o nivel de estrés.

“La CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) establece que siete de cada diez mujeres en el mundo son pobres”, apuntó durante la charla, para luego referirse a la desigualdad laboral.

“A las mujeres nos cuesta llegar a ser dueñas, propietarias. Esto pasa desde los grupos sociales comunitarios en el campo hasta en los grupos de las mujeres urbanas que pueden llegar a tener muchos recursos cognitivos, efectivamente, porque entre el  60% y 65% de las personas que se reciben en nuestro país son mujeres. Estamos más capacitadas para ciertos empleos, porque básicamente se nos exige mucho más para acceder a un puesto de trabajo, mayor cantidad de títulos y especialización”, indicó Freijó, quien visitó por segunda vez la provincia.

“Ser madre tiene una penalidad en la vida laboral que se evidencia en los datos”, agregó.

“Tona” Salino, Sandy Brandauer, Adriana Durigutti, Marina Lara, Juliana Menéndez, Claudia Amura, Dalia Gutmann y Julia Mengolini han compartido sus vivencias en el escenario del Puente Blanco.

Nota, fotos y videos: ANSL.