El ministro Dujovne presentó el balance del Estado nacional. El comunicado oficial promociona logros, pero los números publicados muestran otra realidad.

En conferencia de prensa, Dujovne dijo: “…la brecha positiva de crecimiento de ingresos respecto de gastos, que ya se verifica desde hace 21 meses… y es la que nos permite ir consistentemente bajando el déficit en la Argentina”. Lo escuchamos, leemos el comunicado o miramos la web ministerial, y pareciera que vamos bien. Que al fin vivimos con lo que nos ingresa y no de prestado.

Veamos los datos. Hoja tres del Power Point que le sirvió de sustento en la conferencia de prensa.

El resultado real es que en el primer trimestre, gastamos 114.782 millones más de lo que ingresó. Son 23.259 millones más que el primer trimestre 2018. Los gastos e inversiones que realizó el Estado nacional estuvieron por debajo de la inflación, es decir fueron menores en términos reales y el pago de intereses por la deuda fue de 125.129 millones, más del doble de los que pagamos en el mismo período del año pasado.

Veamos el detalle de la inversión social del Estado nacional ante el crecimiento de la pobreza. Siempre con datos oficiales, página 12.

Todos los programas sociales equivalen a un tercio de lo que paga por intereses de la deuda. Hay sarampión, una enfermedad casi desterrada,  y el gasto en vacunas no es ni tan siquiera el 2,5% de lo que se paga por intereses. La inversión en medicamentos no alcanza al 0,4%.

La reducción del Estado, su objetivo, es mostrado orgullosamente. El gráfico de la página 6 se titula “Se acelera la reducción del gasto primario”.

No hay quien se oponga a una correcta administración, donde las cuentas sean equilibradas y el Estado gaste lo que tiene, que no se endeude y que promueva el progreso, sin descuidar a los más necesitados. Los números muestran que no transitamos ese camino. Por más que lo digan.