Macri inició con 26,7% de pobreza y a fines del año pasado estaba en 32%. La indigencia era de 4,7% y ahora 6,7%. Son 3 millones más de pobres y un millón de indigentes.

El presidente pidió ser evaluado según como le iba en su lucha contra la pobreza. No vamos a entrar aquí, con su promesa de campaña de “pobreza 0”, pues “fue aspiracional”, según palabras de la vicepresidenta, Gabriela Michetti.

Para poder medir la evolución de la pobreza, es necesario saber desde donde partió. El jefe de gabinete en su última presentación ante Diputados, dijo que era la misma que antes. ¿Es cierto? Oficialmente no podemos saberlo.

El Indec dejó de publicar el indicador de pobreza en 2013 y recomenzó en el segundo trimestre de 2016. Dejó de hacerlo en 2013, pues como la pobreza oficial en Argentina mide ingresos versus egresos o gastos para adquirir la Canasta Básica Alimentaria (indigencia) o Canasta Básica Total (pobreza) y teniendo en cuenta que se subvaluaban los precios del IPC, los indicadores de pobreza bajaban de manera artificial.

La pregunta, es por qué las nuevas autoridades no reconstruyeron la línea estadística. Por qué no nos informan cuál fue la pobreza del segundo semestre de 2015 o la del cuarto trimestre de 2015.

Quizá la respuesta se encuentre en el estudio realizado por Federico Favata, Guido Zack y Daniel Schteingart, todos con gruesos currículum universitarios y de investigación. Su trabajo buscó rellenar el hueco en la serie estadística de la pobreza entre 2013 y 2016. El diario de tirada nacional La Nación, publicó este domingo, la nota:

El párrafo que interesa en el presente razonamiento es:

El resultado de su trabajo es bastante consistente, y a falta de datos oficiales es creíble.

Un Indec se metía con la inflación, este con la pobreza. En ambos casos la sociedad, que va al supermercado y que camina las calles, sabe la verdad. Había inflación y aumentó. Había pobreza y también aumentó.