San Luis reclamó por fondos propios indebidamente retenidos por la Nación. El máximo tribunal, sin disidencias, sentenció al gobierno nacional a pagar con intereses.

Algunas reflexiones sobre la decisión de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que le da la razón a San Luis y cierra la discusión de cómo determinar el monto que el gobierno nacional debe pagar a la Provincia.

Vivimos en una sociedad a la que le cuesta respetar las normas. “Prior in tempore, prior in ius”, reza un viejo principio del derecho romano, y así en latín puede que no le diga nada. Significa que el que está antes en el tiempo tiene prioridad en el derecho; ahora se entiende un poco más, pero sigue pareciendo ajeno. Le aseguro que usted lo ha vivido. Alguna vez hizo cola y sabe que el que está antes porque llegó primero tiene derecho a ser atendido con prioridad.

También acordará que respetar las filas nos resulta difícil y que alguna vez protagonizó o al menos observó que alguien se colaba o intentaba hacerlo. La picardía criolla nos ha vuelto pragmáticos, quizás hasta hiperrealistas a la hora de interpretar las acciones ajenas o propias. Por ello nos cuesta entender —y actuar en consecuencia— que, en un estado de derecho, en una república, nada está por encima de la ley. Nuestro pragmatismo nos hace creer, las más de las veces con razón, que el poderoso se saldrá con la suya, que rige la ley del más fuerte. Pero desde el libro De Las Leyes, de Platón, de hace más de 25 siglos, en Occidente acordamos que dentro de la ley todo y fuera de ella, nada.

Una de las ventajas de tener un jefe de Estado que sea abogado es que por formación profesional ha internalizado el concepto de la supremacía legal. Que a pesar de lo que nos indica la realidad o el ser, existe también el campo del “Deber Ser”, más simple, el campo de lo que debe ser, según la ley.

San Luis recurrió al tribunal inapelable, último, definitivo. Recurrió a la CSJN a pedir que se aplique la ley. Que el más poderoso no imponga su voluntad, sino que rija la ley.

El máximo tribunal, sin ninguna disidencia, le dio la razón a San Luis.