Silvia Andino es la única mujer chofer de ambulancia del Servicio de Emergencias Provincial (SEMPRO). Madre de 6 chicos, su trabajo detrás de un volante comenzó hace 22 años. Hoy, a los 46, asegura que ser chofer es su vocación, a la que se le sumó hace un tiempo, la de ayudar a salvar vidas.

Cuando tenía 24 años compró su primer auto, aprendió a manejar y comenzó a trabajar de chofer. Todo junto. Ahí fue también cuando descubrió su pasión. “Es mi vocación y si he llegado hasta acá es porque Dios me lo ha permitido, y ahora también tengo el deber de salvar vidas”, contó Silvia y aseguró que manejar una ambulancia significa mucha responsabilidad. “No es para cualquiera. Somos tres choferes y todos los días ponemos todo, para que salga todo bien. Tenés que estar lúcido, haber descansado bien y poner mucha atención”, agregó.

Sus inicios fueron en el transporte público. Fue chofer de taxi y de los autos del Plan de Inclusión Social, de donde tiene hermosos recuerdos. Hoy trabaja en la base de San Luis del 107, pero también colabora con las del interior cuando se necesitan choferes. “Con mis compañeros varones hacemos un gran equipo. Donde voy, al principio les parece raro que sea mujer la que maneja la ambulancia, pero me integran rápido, son muy compañeros”, dijo.

Los hijos de Silvia tienen entre 30 y 3 años. “El tiempo de ver a mis hijos es poco, pero esto es mi vocación”, acentúa mientras habla de sus hijos y vuelve a agradecer a Dios por haberle mostrado su pasión.

 

Nota y fotos: Prensa Ministerio de Salud.