Hay menos puestos de trabajo y la participación de los trabajadores en el total producido se redujo. Efectos de un modelo que además pretende elevar la edad jubilatoria y reducir sus ingresos.

El INDEC acaba de publicar un informe al que llama “Cuenta de generación de ingreso e insumo de mano de obra”. Contiene datos esclarecedores sobre los trabajadores y se refiere a la situación al tercer trimestre de 2018, cuando se publiquen los datos del cuarto trimestre los números serán peores para los que trabajan.

Por la propia esencia de lo noticioso, nos enteramos de los datos coyunturales que contienen los informes estadísticos oficiales, pero leídos con detenimiento, se encuentran allí información sobre estructuras de la sociedad y tendencias que no se modifican de un día para otro.

En un año (tercer trimestre 2018 contra el mismo trimestre de 2017, la participación de los trabajadores asalariados sobre lo producido, se redujo de 50,6 a 45,9 por ciento. Ese 4,7 % de pérdida se la llevó el que le agrega valor a lo producido. El excedente de explotación bruto paso de 40,9 a 45,7 %, es decir que los dueños del capital incrementaron su participación en la torta del producido un 4,8 %.

Si a la anterior información le excluyéramos al estado y solo se computaran los sectores del trabajo y los empleadores privados, la participación en la torta de unos y otros sería de 37 y 53,2 %, respectivamente.

En este período los puestos de trabajo asalariados disminuyeron 0,2 % y los puestos de trabajo en general también bajaron un 0,1 %, subiendo los puestos de trabajo no asalariado un 0,4 %. Aquí no se tiene en cuenta el crecimiento vegetativo de la población.

¿Qué sectores de la economía tuvieron mayor excedente de explotación bruto en porcentaje? ¿Quiénes ganaron en su participación de la torta? Encabeza la lista electricidad, gas y agua con un extraordinario crecimiento de 130,2. %, supera el 100 % porque la quita de subsidios da negativa en la participación del estado con impuestos. Segundo,  explotación de minas y canteras con un 77,9 %, aquí los trabajadores participan solo en un 22,6 % de lo producido. En las actividades de agricultura, ganadería, caza y silvicultura es de 26,2 y del capital un 61 %.

Para colmo de males, el FMI está proponiendo para Argentina la suba en la edad jubilatoria y la disminución en los porcentuales de cobro entre los trabajadores pasivos y los que aún se encuentran en actividad. O sea, que nos jubilemos después y con menos retribución.

Este modelo no muestra una tendencia a la justa distribución de la riqueza.