Detrás de los 82 cheques de $50 mil entregados a productores y pymes en Merlo, hay historias de vida que sus protagonistas compartieron con ANSL. Una inyección de confianza que anima a mantener las puertas abiertas de los negocios.

El SUM del Parque Recreativo de la Villa de Merlo fue el lugar elegido para que pequeños y medianos comerciantes recibieran esa ayuda que el gobernador Alberto Rodríguez Saá no se anima a calificar como préstamo, más bien una mano solidaria para paliar la crisis hasta que la situación mejore en pos de un objetivo que llega a cada pueblo que visita, casi a modo de ruego: “Por favor, no bajen las cortinas”.

Y los comerciantes se animan a seguir adelante porque no sólo captan el mensaje del gobernador, sino que resaltan el gesto desde el Gobierno provincial. Eso se nota en cada testimonio.

“Este dinero me sirve para reorganizar las cuentas un poquito, poner las cosas en orden y también para cambiar la imagen del local. Seguiremos con las cortinas levantadas”, decía Natalia, propietaria de una agencia de quiniela en Merlo.

La gastronomía en Merlo tiene una importancia y una relación directa con el turismo, pero no todos tienen las mismas realidades: Facundo señaló que la ayuda le sirve “para abastecerme y llegar bien al inicio de la temporada”. En cambio, Nicolás tiene un restaurante familiar en El Rincón. “Esto nos sirve un montón a mi familia para cubrir algunos gastos”, manifestó.

Fernando tenía un local de artesanías en Carpintería y tuvo que cerrar la atención al público: “Sigo con la venta al por mayor y necesitaba con el auge de fin de año, preparar la temporada para poder abastecer a los negocios. Cuando empieza a llegar la gente esa mercadería ya tiene que estar”, contó.

La construcción fue muy afectada en esta crisis. Si lo sabrá Wilfredo, que en la villa merlina tiene una cantera de áridos. “La suba de los combustibles encareció todo, fuimos muy afectados porque los precios se trasladaron a través del flete. Así que esto ayuda muchísimo”, manifestó.

Detrás de cada cheque entregado hay una historia, una familia. A partir de esta acción solidaria, esas historias comenzarán a escribirse de nuevo con un final feliz.

 

Nota: Adolfo González.

Fotos: Jésica Flandes.

Video y edición: Martín Micali.