El Gobierno nacional consensúa con la CGT un bono de $ 5.000 solo para los privados. San Luis dará, un bono de $ 9.000 a los empleados públicos.

Que la situación económica está difícil, no es novedad, los ciudadanos la sentimos. En una columna anterior “Dos Realidades” mostramos dos modos distintos de transitarla, el de la Nación y el de la Provincia.

Con una economía que no solo está estancada sino derrumbándose. Basta con mirar el último indicador del sector industrial, que muestra para septiembre una caída del 11,5%, el segundo derrumbe más importante desde la enorme crisis. Lo que debe mirarse ahora es cómo se afronta y acciona ante el problema social que se ha creado. Más desocupación, mayor pobreza y pérdida en los salarios reales.

Pobreza, mientras que en Argentina si se comparan los dos últimos datos (marzo y setiembre) aumentó más de una 6%, en San Luis se redujo casi en un cuarto. En el país la desocupación crece, y los salarios compran cada vez menos cosas. Los pronósticos, incluso los oficiales, ven un futuro inmediato, aún peor.

La Nación enfrenta la crisis económica ajustando, en la Provincia, en cambio, se inyectan recursos del Estado provincial en beneficio del sector privado.

La crisis social es encarada por el oficialismo nacional, al decir de un funcionario de Buenos Aires “lo único que hacemos es repartir comida”. Aquí se protege el trabajo, mediante un ambicioso programa de obra pública. En Nación se consensúa un bono de $ 2.500 en noviembre y otro en enero, que no incluye a los empleados públicos estatales, y aquí se les otorga a estos últimos, bonos que alcanzarán los $ 9.000.

Políticas distintas.