En los últimos 12 meses los precios de la canasta básica de alimentos subieron un 13,6% más que la inflación general, la que fue del 40,5%.

Lo más perjudicados con la inflación son los pobres, esta verdad, comúnmente predicada, tiene una nueva comprobación en las cifras publicadas por el INDEC sobre el índice de precios al consumidor y los datos de pobreza.

Para las familias que tienen bajos ingresos, el porcentual de su gasto en alimentos y bebidas es mayor a las que tienen ingresos superiores. Pongamos ejemplos extremos. Antonia, por más que su padre tenga ingresos suficientes para comprar toda la estantería de lácteos, no puede tomar mucha más leche que Juan, hijo de una familia humilde. Antonia no puede tomar 20 veces más leche que Juan si este toma 200 cm3 por día. Un té con leche antes de ir a la escuela o en la escuela y un mate cocido con leche, de cena. Los ingresos de la familia de Antonia son 20 veces los de la familia de Juan, pero el consumo de leche no tiene la misma proporción, por ello el porcentual de gasto en los ingresos de los padres de Juan es mayor al de la otra familia. Este ejemplo familiar también se condice con datos regionales.

Los gastos de las familias argentinas en alimentos y bebidas en promedio son de 33,4%. Este varía por regiones, en la Patagonia donde los salarios son mayores a la media nacional, el porcentaje es del 30,4% mientras que en el noreste es de 40,5%. Todo según la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares, que se hizo entre 2004 y 2005. Último dato publicado.

Por ello, mientras que el último índice de precios al consumidor, fue de 6,5%, los precios de la lista de alimentos que componen la canasta básica alimentaria (la que se utiliza para fijar las líneas de indigencia y pobreza) aumentaron un 8,1%. Mientras que la inflación general en los últimos 12 meses fue de 40,5 el precio de la canasta de alimentos fue de 46, un 13,6 por ciento más.