Fue anunciado por el gobernador, Alberto Rodríguez Saá, dentro del megaplan “Sueños Puntanos” y contempla la entrega de kits con 128 plantines hortícolas y 3 frutales a familias de todo el territorio provincial.

“En el fondo podemos dejar cinco metros para sembrarlos”, le dijo Luis a su pareja, con la caja del mix de hortalizas en las manos. El Gobierno provincial le había entregado una caja con plantines de tomate perita, pimiento, berenjena, zapallo anco, melón, rabanito, sandía y remolacha. Viven en una casa de barrio en un paraje, quizá un pequeño pueblo.

Que la macroeconomía viene de mal en peor, ya se sabe. El bolsillo lo siente. Pero la resiliencia de los argentinos después de transitar crisis tras crisis, al ritmo de una por década, lo que no les falta son recursos para sobrellevarla, con la esperanza de que vendrán tiempos mejores.

Se necesitan cincuenta metros cuadrado de terreno para hacer la huerta familiar, cinco por diez. Y dependiendo del esmero en el trabajo, el clima, la disponibilidad de agua y la calidad de tierra que se tenga, el ahorro en la microeconomía familiar se percibe cuando se empiezan a cosechar las hortalizas.

En información surgida del Programa Forestal y Frutihortícola, cuyo jefe es Ramón Lavandeira, que depende del Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción, cada familia puede llegar a ahorrar hasta 13 mil pesos, aunque es esperable que sea entre unos 8 y 10 mil pesos, si se toma en cuenta los precios de los productos en un supermercado de San Luis. En información adjunta se pueden leer datos específicos de las variedades, su modo de siembra, la cantidad de plantines entregados, la cosecha esperada y su tiempo, y la valoración económica.

“Qué te parece si los frutales los ponemos al frente, por si algún chico quiere aprovecharlos”, preguntó Luis, mientras agarraba la pala.