Así describió Alberto Rodríguez Saá al documental realizado por los alumnos de la escuela de arte N° 1 “Gaspar Di Gennaro” de Villa Mercedes, que retrata la vida de un cartonero que día a día recorre las calles de la ciudad empujando un carro y seguido por sus fieles “chocos”.

La llegada del gobernador de la Provincia a la sala del Teatro Independiente Mercedes (TIM) sorprendió al público, ya que su presencia no obedeció a un acto oficial programado, sino que fue en respuesta a la invitación que le hiciera el director de la citada casa de estudios, Roberto Tessi, para presenciar el cortometraje, sobre el que el primer mandatario provincial opinó: “Es una obra de arte que hay que pasar cien veces, porque es cortita y simple, pero describe una realidad social con mucha poesía”.

Acerca del contenido, Tessi comentó que “Alma de cartón’ tiene como protagonista a Ceferino (López), un muchacho que cada día camina muchos kilómetros empujando su carro y recolectando cartones. Los chicos de la ‘Gaspar Di Gennaro’ lo conocen porque al lado de la escuela está ‘Balbi’, una tienda muy grande que deja muchas cajas en la vereda y allí va él a juntarlas. A los alumnos también les llamó la atención la cantidad de perros que lo siguen, y así fue que comenzaron a saludarlo. Es un hombre muy tímido, pero poco a poco fuimos rompiendo la barrera hasta lograr que permitiera que lo filmaran y contara su historia”.

“Muchos chicos trabajaron en este proyecto –añadió Tessi-, formando un equipo interdisciplinario que desarrolló una investigación periodística. También estuvieron presentes la sociología, la literatura, el dibujo, la escenografía, la fotografía, la actuación y otras disciplinas. Todos nos sentimos muy felices por el resultado porque quedó demostrado que, si una escuela de San Luis pudo hacer un trabajo de este tipo, también lo pueden hacer todas”.

El docente reflexionó que el desarrollo del documental “no sólo les permitió a los estudiantes conocer la cotidianeidad de Ceferino, sino también darse cuenta de que ellos pueden vivir el drama urbano de la basura, que es un problema de la ecología y del medio ambiente, pues si no estuvieran los cartoneros llegaría el momento en que no se podría entrar al centro. En una parte Ceferino recuerda su infancia y dice: ‘Nunca fui a la escuela’, y ésa es la conclusión de este trabajo y de su vida, porque él camina muchos kilómetros diarios empujando ese carro y apenas debe sacar para comer”.

Más de uno sucumbió a la emoción por el contenido del cortometraje, que culminó con imágenes del cartonero y de su carro, llevando como pasajero al Negro, un perro que de viejo ya no puede caminar mucho, mientras que otros “chocos” lo reciben felices al llegar a su modesto hogar, que “no es un basural, es mi casa”, remarcó Rodríguez Saá al finalizar la proyección, recordando parte de las glosas que precedieron a los títulos. “Hemos visto una obra de arte que merece ser pasada cien veces”, remarcó el gobernador.