Durante su discurso el primer mandatario puntano, Alberto Rodríguez Saá, elogió la trayectoria y el aporte del prestigioso médico Ramón Carrillo, a quien considera como “el fundador de la salud pública”.

Alberto Rodríguez Saá: "Este hospital, con el corazón, lleva el nombre de Ramón Carrillo”.

Alberto Rodríguez Saá: “Este hospital, con el corazón, lleva el nombre de Ramón Carrillo”.

El jefe del Ejecutivo puntano contó: “Hoy es 16 de octubre, víspera del 17 de octubre. Un día muy sensible de la historia argentina. Un día especial. Políticamente, los que apasionadamente estamos en una ideología, el 17 de octubre es un día fundador, el día que comenzó la revolución social de la Argentina, el día que comenzó un enorme plan de progreso que completó la formación del Estado nacional en la Argentina con la integración de los trabajadores, con la viabilidad económica y con las obras de infraestructuras. Cuando todo eso se hizo, podemos decir que la Argentina se convirtió en un Estado moderno. Eso empezó el 17 de octubre”.

“El 17 de octubre tenía un gran sueño que era la salud y el hospital público y gratuito para todas y todos. Vamos a soñar que fue exactamente ese día, pero hubo otros días, cuando Perón conoce ahí a una figura estelar, única, inmensa, fundador de la salud pública: el doctor Ramón Carrillo, quien nació un 7 de marzo de 1906 en Santiago del Estero. Con mucho sacrificio estudió medicina. Fue medalla de oro en la Universidad de Buenos Aires. Neurocirujano. Después estudió en Europa y se hizo médico asistencialista, profesión en la que aprendió todo sobre la salud pública y los secretos de cómo llevar salud a los sectores más vulnerables y sumergidos. Perón lo lleva y lo nombra en la Dirección de Asistencia Social. Rápidamente se da cuenta de quién es Carrillo y lo que quiere hacer, y de la mano de Evita crea el Ministerio de Salud Pública de la Nación. Le da la jerarquía de Ministerio a la Salud, que lo ha preservado muchos años, sobre todo en los gobiernos democráticos, y que ahora ha sido rebajado en su jerarquía por la presidencia del ingeniero Macri”, narró.

“Ramón Carrillo, un hombre de estatura mediana, muy simpático y usaba anteojos. Tomó la salud pública como si fuera una batalla. Y empezó a combatir los dramas estructurales de la Argentina. El paludismo, la tuberculosis, el mal de Chagas, e inventó, porque prácticamente no existía, la prevención y la vacuna, trayendo solución y terminando con los flagelos de estas enfermedades y epidemias que azotaban a la Argentina”, explicó el mandatario, y agregó: “Él tenía un concepto. Decía: ‘Las enfermedades no las produce el virus y la bacteria, las enfermedades las produce la pobreza; lo que hay que combatir es la pobreza’. Si combatimos la pobreza, estamos combatiendo las enfermedades. Éste era el gran concepto de Carrillo”.

El gobernador amplió en conocimiento históricos, contó que “la mayoría de los hospitales son obra de Perón. Acá empezó el Policlínico de San Luis y el de Mercedes. Perón junto a Carrillo. Una vez estaban inaugurando un hospital, y Carrillo le dice a Perón: ‘Ojalá este hospital que inauguramos siempre esté vacío’. Y ahí nos enseñó algo: la salud pública tiene que ir antes a la gente para que no se enferme, que se vacune y que tenga todas las prevenciones. Hospitales vacíos y pueblo sano”.

“Éste era el inmenso Ramón Carrillo. Amigo y fundador de Forja, amigo de Discépolo, de Homero Manzi, de Arturo Jauretche, de Scalabrini Ortiz, de Eva Perón. Luego, la dictadura del ,55 empieza a denostarlo. Le quitan su casa y él se tiene que ir a Brasil. En Brasil no puede ejercer la profesión de médico porque no le reconocen el título. Pero no puede, porque los humildes de Belem do Pará, un pueblo humilde, lo buscaban y él los atendía. Inclusive desde la Argentina le pedían que no lo protegieran y que lo procesaran por ejercicio ilegal de la medicina”, mencionó Rodríguez Saá, quien narró una anécdota que “me recordó hoy un amigo. Una vez en un hospital, Carrillo se paró a ayudar en lo que podía, y se paró al lado de una escalera y cuando venían los casos de urgencia, él los escuchaba un poco y los derivaba, ayudando solidariamente sin compensación ninguna. Un estudiante que hacía la práctica por allí era destacadísimo y sabía más que todos porque solucionaba todos los problemas. ‘¿Y cómo sabés tanto, cómo estudiás vos?’ le pregunta el director un día, a lo que respondió: ‘A mí me enseña todo el médico de la escalera’. Ramón Carrillo era quien le estaba enseñando a este genio que estaba naciendo”.

“Es estelar Ramón Carrillo. A mí me pasó el otro día. Estaba en una reunión en la Facultad de Medicina y cuando me preguntan qué pienso de la medicina, dije: ‘Yo todo lo que pienso de la medicina lo voy a reducir en un nombre: Ramón Carrillo’, y todos los médicos dijeron ‘Ramón Carrillo”, manifestó, y añadió: “Por eso hoy recuerdo su nombre. Cuando colocamos la piedra fundamental, estábamos poniendo el cemento, y pasaron la cuchara y quedó todo parejito, yo tomé la cuchara y escribí ‘Ramón Carrillo’, y me emocioneé porque todo lo que tenemos que hacer es lo que nos enseñó Ramón Carrillo”.

“Yo cité a Ramón Carrillo para ver la dirección que tenemos que tener con el corazón. Como me enseña siempre María Angélica Torrontegui: ‘Cuando se le habla a los humildes, hay que tocarse el corazón’. Entonces este hospital, con el corazón, lleva el nombre de Ramón Carrillo”.

 

Nota, fotos y video: ANSL.