Con creativas propuestas los alumnos rescatan las historias, costumbres y tradiciones de sus pueblos.

Este martes será la última jornada de los Intercolegiales Culturales. En los 12 encuentros anteriores el público pudo apreciar propuestas que rescatan la identidad y homenajean a personajes entrañables.

Durante la presentación en el “Puente Blanco”, la Escuela Nº 104 “Domingo Faustino Sarmiento”, ubicada en Paso Grande, contó la historia de su pueblo mediante un audiovisual en stop motion. Entre risas y preguntas, los estudiantes recorren el viejo molino, la capilla San José y el río Conlara.

Las escuelas rurales Nº 201 Daniel Villegas y  Nº 202 “Gobernador Gerónimo Mendoza” se unieron para presentar su proyecto “Por el mundo de San Luis”, donde participan los únicos cinco alumnos para reflejar las costumbres y paisajes de Cerros Largos, Cañada Honda, Piedra Bola e Inti Huasi. Con un formato similar a los programas turísticos una alumna actúa de conductora televisiva, dialoga con paisanos y hasta prepara platos típicos con la calidez de los habitantes del interior puntano.

El paraje Lafinur también apuntó al corazón de su pasado. Retrató la historia de Doña Dionisia, una tejedora de 96 años a quien homenajearon en la Escuela N° 437 “Juan Crisóstomo Lafinur”.  En el video que presentaron para la instancia en el departamento Junín se percibe el sentido pertenencia en esta comunidad.

No salíamos de nuestro asombro al ver el entorno de su hogar, las gallinas que corrían de un lado al otro alborotadas, el mugir de las vacas,  las ovejas y los chancos en sus corrales, el olor a campo y tierra fresca nos inundaba. Al lado de un espinillo estaba el horno de barro donde seguro se habrán horneado exquisitos panes caseros, y en un costado de la casa el telar donde paso horas tejiendo para su familia y todo el pueblo de Lafinur.  Nos recibió con una gran alegría, ansiosa de ir a la escuela a contar sus historias y vivencias…“sabíamos que habíamos ido en busca  de nuestras raíces”, así explicaron su proyecto los alumnos.

Doña Dionisia homenajeada por los alumnos del paraje Lafinur.

Los alumnos de la escuela de Las Lomitas se adentraron en una capilla abandonada que todavía despierta terroríficos relatos. “Al llegar, se encontraron con una majestuosa construcción de  estilo barroco, una capilla con dos torres imponentes partida al medio, sin más techo que el follaje de los árboles que crecen en el centro. Maravillados por lo vivido  intentaron recordar esos relatos y dar una lógica explicación a tanto misterio: Según cuentan los vecinos en ese lugar, hace más de doscientos años atrás, vivían dos hermanos, Los Navarro, dueños de estas tierras y de las más cruentas historias de maldad y castigo. Torturaban y mataban  a los peones y  a sus enemigos, después  los enterraban en un campo cercano conocido como el  “infierno de los difuntos”.

Comentan, que con el pasar de los años se arrepintieron de sus actos y para lavar su culpa mandaron a construir una capilla, la más hermosa de la región, que ostentaba el poder y la riqueza de sus dueños. Relatan además que el Padre Brochero se negaba a visitarla porque éstos, no querían colaborar con la obra del  eclesiástico  y que cuando se celebró la primera misa en el templo se partió en dos. Otros dicen,  que como los hermanos no se pusieron de acuerdo en la imagen que entronizarían (San Pedro o San Antonio) abandonaron la obra casi finalizada  y que con los terremotos de San Juan de 1944 y 1977 el edificio colapsó. Desde entonces se escuchan en el lugar ruidos extraños, historias de brujas y catacumbas que dejan atónito a  cualquier espectador”, señala la muestra de la Escuela N° 393 “Granadero Juan Manuel Moreno”.

Año a año, las puestas en escena ganan calidad, fruto de las clínicas por los nueve departamentos de San Luis. El futuro es prometedor para los alumnos que sueñan en cualquier paisaje de la provincia y forman ya un semillero de artistas locales.

El paso por esta etapa para alumnos de diferentes edades significa no sólo una colorida oportunidad para pisar un escenario sino una forma de sentir la Puntanidad, acompañados por las familias. Al final de cada jornada se percibe el efecto transformador del arte en los rostros de cada protagonista.

 

Nota: ANSL.

Foto: Facebook Intercolegiales Culturales.