El 15 de septiembre se celebra el Día Mundial de Concientización sobre Linfoma. El director médico del Centro Oncológico Provincial, doctor Diego Romero Guiñazú, comentó que este día se conmemora a partir de una iniciativa de la Lymphoma Coalition, e informó: “Buscamos incrementar el conocimiento sobre esta enfermedad, para permitir un diagnóstico precoz y estar atentos al reconocimiento de los síntomas para prevenirla”.

La especialista en Hematología y Clínica Médica, del Centro Oncológico Provincial, doctora Sfeir Zaha, explicó qué es un linfoma: “Lo primero que hay que entender es que son enfermedades tumorales del tejido linfoide de los ganglios en su mayoría, pero también del tejido linfoide del bazo, la médula ósea u otros órganos. Existen dos grandes categorías de linfomas: linfoma de Hodgkin y linfoma no-Hodgkin (LNH). Asimismo, hay al menos 60 tipos diferentes de linfomas no-Hodgkin por lo cual, el término linfoma agrupa numerosas patologías de distinto origen, comportamiento y tratamiento”, comentó la hematóloga.

Además, es importante destacar que no existen cifras oficiales que permitan precisar la incidencia de esta enfermedad oncohematológica en Argentina, pero se calcula que es, aproximadamente, de 15 casos por cada 100.000 habitantes, por año. “En nuestro país representan el 4 % de la incidencia de todos los cánceres, son la quinta causa de muerte por cáncer en el mundo. La mortalidad para ambos sexos por estas patologías es de alrededor de 1.700 personas/año, agrupando tanto linfomas Hodgkin como linfomas no-Hodgkin”.

 ¿Qué causa un linfoma? 

 Zaha señaló que no existe una causa única responsable de su aparición, son enfermedades multicausales. No obstante, algunas infecciones virales son necesarias y/o se vinculan en la fisiopatogenia de algunos tipos de linfomas. Probablemente, factores medioambientales, hereditarios y tóxicos también contribuyan al aumento en la incidencia y prevalencia de estas patologías oncohematológicas, que ha ocurrido en los últimos 20 años a nivel mundial (tabaco, radiaciones, tóxicos medioambientales,entre otros).

Conocer los síntomas es fundamental para un pronóstico favorable; los pacientes que se detectan en un estadio temprano del linfoma tienen 70 % de probabilidad de supervivencia a 5 años, en comparación con 58 % de los pacientes en estado avanzado.

¿Cuándo sospechamos de este cáncer?

Cuando se presenta un agrandamiento no doloroso de uno o varios grupos ganglionares sin una causa aparente, ya sea en ganglios palpables o profundos, en algunos casos pueden aparecen manifestaciones inespecíficas como sudoración nocturna, fiebre vespertina, pérdida de peso y a veces, alteraciones en los análisis de sangre, con anemia y/o aumento de linfocitos.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se confirma con una biopsia ganglionar y su estudio patológico correspondiente siempre el especialista realizará una serie de pruebas para definir la extensión de la enfermedad, análisis de laboratorio, punción  de médula ósea y tomografía, entre otros.

El tratamiento para el linfoma varía según su subclasificación, ya que no todos los linfomas requieren tratamiento inmediato. Se utilizan esquemas con drogas quimioterápicas y en algunos casos anticuerpos monoclonales u otros agentes más novedosos conocidos como blanco específico, los tratamientos con drogas sistémicas pueden ser complementados con tratamientos de radioterapia.

Si bien el linfoma no-Hodgkin no puede prevenirse, consultar a un especialista de manera precoz aumenta las chances de un diagnóstico para recibir un tratamiento adecuado, con altas chances de curación.

 

Nota y foto: Prensa Ministerio de Salud.