Por María José Barroso – Periodista de Canal 13 y paciente oncológica que superó un cáncer de mama

 

En resumidas cuentas de eso se trata este complejo, de acercar al paciente a la sanación, de quitarle la mayor cantidad de obstáculos que este tipo de diagnósticos supone. Un lugar pensado desde el mismísimo lugar del paciente, diseñado para contener desde la empatía del que sufre, pero que a la vez renueva las esperanzas de concluir con éxito todos los tratamientos disponibles, con el valor agregado de recursos humanos dedicados por entero a su labor, ahora en un entorno acogedor y muy alejado de la sensación de opresión de los centros oncológicos tradicionales.

 

San Luis se ubicará, por primera vez, a la altura de países del primer mundo que aplican las terapias oncológicas en un espacio placentero rodeado de naturaleza, pero con una enorme diferencia respecto de esos centros igual de vanguardistas, en San Luis la atención a los pacientes oncológicos es gratuita. Es parte de un sistema de salud pública pensado primero para los más vulnerables y en eso descansa todo su potencial, porque de qué vale saber que existe un lugar de excelencia si económicamente es imposible acceder.

 

El tan temido desarraigo

Cuando uno escucha por primera vez el diagnóstico, más allá de enfrentar todos los miedos asociados con la enfermedad, lo segundo en lo que uno piensa es cómo hacer para atravesar todo esto sin la presencia de la familia, porque no puede quedar como detenida en pausa hasta que el tratamiento finalice. En la gran mayoría de los casos, es inevitable la derivación a otra provincia y esta situación no solamente suma angustia y ralentiza la curación. Por ejemplo, muchísimos pacientes postergan demasiado el inicio de la quimio o radioterapia, justamente por la incapacidad de manejar la angustia de la soledad.

Yo fui una verdadera afortunada porque después de atravesar la cirugía, pude optar por la ciudad de Córdoba para mis 33 sesiones de radioterapia. Mi obra social, DOSEP, cubrió el 100 % del tratamiento. Justamente en Córdoba tengo a mi hermana mayor Teresita y a su familia, por lo que establecerme allá por casi 2 meses no fue demasiado duro. De hecho, jamás voy a terminar de agradecerle todo lo que hizo por mí. Mi gran compañero de la vida, Marito Ponticelli, se aguantó bastante bien la distancia, aunque pudo viajar a verme un par de veces. De todas formas, para mi mamá de casi 80 años, en ese momento, fue una tortura no poder estar cerca de mí. Pero soy uno de los casos excepcionales.

Situaciones completamente distintas les tocó vivir a las puntanas con las que compartí muchas horas en la sala de espera del Centro Dean Funes. Había cinco puntanas realizando diversos tratamientos de radioterapia y no tuvieron otra opción que instalarse en un hotel. Algunas de ellas recibían la visita de sus familias cada 15 días y otras, podían volver a San Luis algún que otro fin de semana. Dejaban a sus hijos, algunos muy pequeños que lógicamente no terminaban de entender por qué su mamá no podía quedarse en casa. Esos momentos eran tremendos, me contaban.

En esas charlas surgía siempre el anhelo de contar en San Luis con todas las terapias destinadas a los tratamientos oncológicos de alta tecnología y, ahora, eso será una realidad.

Cuando escuché el anuncio del gobernador me emocioné mucho, me quedé pensando en esas instalaciones maravillosas de la Residencia oficial. Algunos de nosotros en nuestra tarea periodística hemos cubierto actividades allí y la verdad, es un lugar soñado para acondicionarlo en un centro terapéutico. Yo visito muy seguido el Centro Oncológico Provincial porque hago sesiones de fisioterapia regularmente para evitar un linfedema, una inflamación muy frecuente en las cirugías por cáncer de mama, y me atiende, divinamente, la licenciada Susana Nassetta, una de las tantas hermosas personas que están en el equipo del centro. También, tengo allí a mi médico de cabecera, Marcelo Fernández Leyes, que hace el seguimiento de todos los controles que indefectiblemente realizo cada 6 meses. Ahora que sé que vamos a tener un espacio pensado hasta en el más mínimo detalle para acelerar la sanación, me voy a sumar a las nuevas opciones que seguramente pondrán en marcha para cumplimentar las terapias estrictamente médicas. Algo ya anticipó la directora María José Scivetti, que comprende este concepto integral para acelerar la sanación.