Es de La Toma y hace 3 años le diagnosticaron neutropenia severa, una enfermedad que afecta a las defensas que tiene el cuerpo contra las infecciones bacterianas y micóticas. El Gobierno de la Provincia le cubre todo el tratamiento.

Juan Bautista Becerra y su mamá Mercedes.

Juan Bautista Becerra y su mamá Mercedes.

Hace 3 años a Juan Bautista Becerra le diagnosticaron neutropenia severa (reducción del recuento de neutrófilos sanguíneos, que son la principal defensa del cuerpo contra las infecciones bacterianas y micóticas). Tenía 6 años. Fue ahí que comenzó un camino de lucha, junto a toda su familia. “Nunca dejó de jugar, es un gran alumno”, dijo su mamá Mercedes. Hoy, Juan Bautista tiene 9 años y es alumno de 4º grado de la Escuela “Máximo Camargo” de La Toma.

Mientras Juan dibujaba y buscaba no perderse detalle de lo que pasaba a su alrededor, su mamá contó que tres meses después de que en el 2015 el otorrinolaringólogo, Sebastián Picciafuoco, lo operara en el Hospital San Luis por una infección dentro de las celdas mastoideas de la apófisis mastoides (mastoiditis), se le produjo una desnivelación de glóbulos blancos que llegaron a 1.600 (lo normal es de 4.500 en adelante). Fue en ese momento que el niño, primero, fue derivado al Hospital “Garraham” de Buenos Aires, donde debía permanecer durante 1 mes para ser examinado. “Ahí nos surgió el problema de que no teníamos donde hospedarnos, no conocíamos a nadie en Buenos Aires”, contó Mercedes, por eso fue trasladado a Mendoza. En el Hospital Pediátrico “Dr. Humberto Notti”, hasta la actualidad, se le hacen controles y pronto ingresará nuevamente al quirófano para una operación de amígdalas.

Los padres de Juan Bautista no tienen obra social, es así que desde el Programa Coordinación de Urgencias y el Subprograma de Servicio Social de Salud, del Ministerio de Salud de la Provincia, se le cubre todo el tratamiento. “Este Gobierno me ha llegado al corazón, porque fue el único que se preocupó por mi hijo, que recibe una medicación oncológica que sale 8 mil pesos por semana. Se portó de la mejor manera”, dijo la madre emocionada.

Juan Bautista tiene dos hermanas más grandes: Cecilia y Maylén, que lo “malcrían” y cuidan cuando sus padres tienen que trabajar y cuando no va a la escuela. “Es muy bueno, inteligente, algunas veces tiene que faltar por muchos días a la escuela, pero es muy buen estudiante, y con el apoyo de los docentes y directivos no hubo necesidad de que repitiera de grado. Los docentes colaboran mucho”, agregó Mercedes, sosteniendo una sonrisa firme, como su ánimo, tan fuerte para sostener la sonrisa de Juan Bautista que nunca desapareció y a pesar de todo, siempre sigue adelante.

 

Nota y foto: Prensa Ministerio de Salud.