Este sábado 19 de mayo, de 10:00 a 17:00, dictarán el taller de Evaluación de Aprendizajes-aproximaciones conceptuales y prácticas- en la sede de la Universidad Nacional de los Comechingones. El mismo estará a cargo de la licenciada Elisa Lemos y se desarrollará en el  marco del Programa de Capacitación Docente Continua.

Habrá capacitación docente este sábado en la UNLC.

Las prácticas de evaluación son constitutivas de las prácticas de enseñanza dado que posibilitan el encuentro entre los procesos de enseñar y de aprender. El impacto de las prácticas de evaluación sobre el aprendizaje de los estudiantes se constata en todos los niveles educativos, incluyendo el nivel superior, en el que presenta aspectos críticos derivados de la naturaleza y propósitos de la formación que ofrece.

En consecuencia, administrar el proceso de evaluación durante el período en que se desarrolla un espacio curricular requiere contar con herramientas conceptuales y prácticas que aseguren no solamente los aspectos técnicos, sino también los aspectos éticos del proceso evaluador. La evaluación de los aprendizajes ha sido abordada, al menos, desde dos perspectivas, una, tradicional, técnica o instrumentalista y otra, alternativa, de carácter holístico.

La primera se basa en el empleo de pruebas objetivas y exámenes con alto grado de estructuración que requieren de los estudiantes respuestas previamente definidas y su función, básicamente, es comprobar qué se aprendió (o no). La evaluación alternativa, también llamada, auténtica, no se limita sólo a resultados sino también a procesos y reconoce una amplia gama de información que abarca de manera integral, como en una trama, conocimientos, destrezas, actitudes, disposiciones y objetivos del estudiante.

En esta evaluación, el sujeto crea o produce algo que durante un tiempo determinado, lo que permite observar tanto el proceso como el producto. Son técnicas de este enfoque, por ejemplo, el portafolios, informes de actividad, diarios de campo, etc.

La dimensión ética de las prácticas evaluadoras, al igual que las prácticas educativas, son de naturaleza social, por lo tanto, el docente habrá de considerar cómo, en el acto de evaluar, puede estar ejerciendo el poder, el desequilibrio de fuerzas que existe entre evaluador y evaluado, de qué manera cuando evalúa un contenido de aprendizaje está otorgando o negando oportunidades a los estudiantes y a la institución formadora.

En el marco de esta propuesta, se entiende la evaluación como un proceso complejo que se realiza con diferentes propósitos (certificar, diagnosticar, clasificar, predecir, orientar, entre otras), que se aplica a diversidad de sujetos y de objetos (estudiantes, dispositivos, materiales, docentes, etc.) combinando diferentes técnicas (pruebas, observaciones, producciones) y que puede adoptar diferentes formas según quién sea el evaluador.

 

Nota: Prensa UNLC.

Foto: Web.