El mercedino ganó la Vuelta a San Juan Inclusiva, una competencia de ciclismo adaptado de la que participaron 45 deportistas de todo el país.

Sergio Barrera, un ciclista con un inquebrantable espíritu deportivo.

Sergio Barrera, un ciclista con un inquebrantable espíritu deportivo.

Barrera tiene una historia de vida que merece ser contada:

“Sufrí un accidente de trabajo el 24 de marzo del 2004 que me llevó a esta situación de vida. Llevo 13 años de una paraplejia (parálisis de la mitad inferior del cuerpo por una lesión nerviosa en la médula espinal) que me llevó a movilizarme en silla de ruedas”, manifestó.

“A mediados de 2005 comencé con el atletismo en silla de ruedas. A fines del 2010 pude comprar una handbike y dedicarme al ciclismo adaptado, ganando el calendario argentino 2011, 2012 y siendo tercero en 2013. Siempre entrenando por mi cuenta, sin un calendario armado, ni actividad que complemente mi entrenamiento, por lo tanto nunca estuve a un nivel de excelencia o de alto rendimiento”, comentó.

En septiembre de 2016 otra piedra se cruzó en el camino del deportista. “Sufrí un accidente doméstico al regresar de un entrenamiento. Me quemé con agua gran parte de la espalda, estuve cerca de 40 días en cama y atravesé por diferentes situaciones que no me dejaban volver al ciclismo, hasta que a mediados del año pasado comencé a entrenar en el Campus ULP”, detalló.

“Primero fue la revisión médica en la ULP y de ahí comenzar dos veces a la semana a trabajar con Guillermo Sarmiento, un excelente profe, en todo el trabajo de musculación y articulación. Luego, sumado al cuerpo médico, con la nutricionista Silvia Vega que tiene mucha tarea conmigo –dijo entre risas-, hoy el exceso de peso al que llegué después de más de un año parado es mi principal problema, pero venimos por buen camino. Resalto el importante acompañamiento de la psicóloga Patricia Morales, que me ayudó muchísimo junto con la nutricionista para este triunfo en la Vuelta a San Juan”.

“Entiendo lo importante de este acompañamiento del trabajo en conjunto del Campus, de un entrenamiento silencioso para llegar con la fuerza física y psicológica que quedaron demostradas en la carrera de San Juan”, indicó.

“Quiero agradecer a todo el equipo de trabajo de la ULP, a los kinesiólogos y especialmente a Jorge Villegas, jefe del Programa de Deportes del Campus, por el aliento y la confianza que me da en cada oportunidad que podemos charlar”, manifestó.

Sergio sabe y lo demuestra a diario: no existe “Barrera” que lo pueda detener. “Seguiré trabajando tras un calendario ambicioso. Ahora a bajar de peso y luego buscar la oportunidad de competir en Italia y Brasil”, concluyó.

 

Fuente y foto: Prensa Campus Abierto ULP.