El Centro se dedica al rescate del tráfico ilegal y del mascotismo. Durante enero y febrero permanecerá abierto de jueves a domingos, de 10:00 a 17:00. La entrada es gratuita.

En los últimos tiempos, la filosofía ha propuesto una inquietante pregunta: ¿los animales sufren? Diversos autores proponen reflexionar sobre cómo nos miran.

“La violencia infligida a los animales no dejará de tener repercusiones profundas (conscientes e inconscientes) sobre la imagen que se hacen los hombres de sí mismos”, planteó el filósofo francés Jaques Derrida.

A medida que avanzan las ciudades, el ciclo de la naturaleza se modifica o pone en riesgo y, aunque cada especie tiene su forma de adaptación, en muchos casos la mano del hombre insiste en domesticar lo salvaje.

Mediante dos senderos, el Centro de Conservación de Vida Silvestre busca concientizar sobre esta problemática tanto a familias como escuelas.

En el predio de 340 hectáreas, fundado en 1984, es posible encontrar vegetación como molle, caldén, chañar, espinillo, tala y jarilla. La flora es el refugio de la fauna. Por eso, en el Centro se ocupan de cuidarla.

El primer camino conduce a las jaulas de los pumas. En total, en la reserva viven 16 -por diversos factores, muchos de ellos no podrán volver a vivir en libertad-. Los guardarparques y cuidadores conocen la historia de cada uno de estos felinos. Este sendero puede transitarse a las 11:00, 12:00, 14:00 y 15:00.

Más adelante, por el camino principal que conduce al centro operativo, se encuentra la jaula donde se recuperan dos águilas coronadas que están en la última instancia de liberación. En ese trayecto también hay otro sendero con chañares, que desemboca en el dique y cuenta con un mirador.

El foco de conservación está en los cardenales amarillos, águilas coronadas, cóndores, pumas y venados de las pampas. Pero la institución, además, alberga especies como jabalíes, pumas, loros barranqueros, cardenales copete rojo, gatos monteses, ñandúes y llamas.

Nota: Matías Gómez.

Foto: Archivo ANSL.