Tiene 13 años y sueña con ser parte de la Selección Argentina y participar de torneos internacionales.

A los 10 años comenzó a practicar judo con el profesor Jorge Perafán. Un año más tarde incursionó en la lucha olímpica. Hizo podios en las dos disciplinas. Es William Laureano Oyola. Un chico de barrio. Proviene de una familia trabajadora y de gran corazón. Estudia en la escuela “Juan Manuel de Rosas” del barrio 1º de Mayo. Sueña con ser parte de la Selección Argentina y estar en certámenes a nivel mundial.

La casa 9 en la avenida 5º Centenario de la parcela 3 encuentra a gente laburante. Ramón Oyola y Natalia Sosa, con mucho amor y esfuerzo diario, llevan adelante el crecimiento de cinco hijos. Uno de ellos es William, el chico que brilla en la lucha y del que todos hablan maravillas.

A pesar de su corta edad, ya logró varios premios. En el judo alcanzó tres oros, una plata y un bronce. En lucha olímpica fue segundo en los Juegos Evita y, en los tres campeonatos nacionales de lucha, se quedó con cinco preseas doradas. Una verdadera máquina. Es una mezcla de talento y fuerza, un combo perfecto para un deporte de contacto. En el Nacional no sólo se subió al escalón más alto del podio, sino que también se llevó todas las miradas. En la final pasó por arriba a su contrincante, llegó a los 23 puntos, un número poco inusual para este tipo de disciplina.

Desde hace 2 años que practica judo y lucha con el profesor Carlos Miranda en la Escuela Katana. También entrena en el Campus Abierto de la ULP y forma parte de la Selección de Lucha de San Luis que este año ganó la Copa Challenger al mejor equipo del país.

Con la humildad que lo caracteriza, William cuenta que empezó a hacer esta actividad para experimentar algo nuevo y lo siguió haciendo por las competencias,  porque le gusta disfrutar y hacer nuevas amistades. “La formación que obtuve con estas disciplinas me permitió mejorar con mis estudios y cambió mi actitud, mi forma de pensar y mi forma de dirigirme hacia los demás. Aprendí a compartir y a colaborar con mis compañeros, a templar el carácter y mejorar mi vocabulario”, sentenció esta verdadera joyita que tiene San Luis.

Su sueño es formar parte de la Selección Argentina de Luchas y competir en Torneos internacionales,  terminar sus estudios y convertirse en un profesional. Tiene todo para llegar. Jerarquía. Técnica. Humildad. Responsabilidad. Esfuerzo. El cuerpo técnico argentino lo sigue de cerca. No quieren apurarlo. Saben que tiene un potencial enorme. Hay que pulirlo. Llevarlo de a poco. Por el momento entrena duro en San Luis, pero si sigue con esta cosecha de éxitos la Selección será su destino. Hoy es un sueño, pero William sabe que si lo persigue lo va a  lograr. Nadie le regaló nada. Creció viendo como a los viejos todo les costaba y les cuesta mucho. Por el esfuerzo de sus papás. Por el amor a la familia. Por la vocación a la lucha, por todo eso, William va a llegar.

Nota: Daniel Valdés.