Es una de las deportistas más destacadas de la provincia. Cerró este 2017 pleno de exigencia, experiencia y puntos que cosecha en el camino a su sueño de participar de los Juegos Olímpicos 2020, en Tokio.

La judoca Keisy Perafán entrena en el Campus y alimenta su sueño olímpico.

La judoca Keisy Perafán entrena en el Campus y alimenta su sueño olímpico.

Con receso hasta el 8 de enero, día en el que regresará a Buenos Aires a sus entrenamientos con la Selección Argentina, Keisy no detiene su preparación. Baja las cargas, y pasa de cuatro sesiones de triple turno a un turno matinal en el Campus Abierto ULP.

“En 2015 iba a Buenos Aires y cuando regresaba acá no tenía dónde continuar los entrenamientos. Ahora está todo en el Campus, plataformas de seguridad, espacio para sentadillas seguros, profes capacitados en artes marciales que me ayudan, me siguen y me guían. Es un gusto un lugar así”, remarcó Perafán en referencia al “Arturo Rodríguez Jurado”.

Keisy dice que 2017 “fue un gran año” y cuando se le consultó por un podio, resumió: “Lo mejor fue el quinto lugar en el Panamericano (en abril en Panamá). Fue muy importante ya que sumé 250 puntos en el ránking, que es más que los puntos que me dieron por las dos medallas de oro en África”.

En el camino a los Juegos Olímpicos, los puntos cosechados son su pasaporte: “Es complejo pero no imposible; clasifican las 16 mejores del mundo y yo hoy estoy entre el puesto 36 y el 38. Subir esos lugares es difícil pero puedo hacerlo, tengo hasta 2020 para seguir sumando”.

En el segundo puesto eligió las “dos luchas en Europa, fui siendo Junior. Allá compiten todos los fines de semana y el roce me dio confianza, te muelen a golpes, no te dan lugar fácilmente. Poder ganar en Europa y saber que se pude es clave. Hay que tener fe y confianza, y en ese sentido Paula (Pareto) es el ejemplo, si ella pudo porque nosotras no vamos a poder”, remarcó la puntana, que tiene en Pareto a su ejemplo y amiga.

Perafán también compitió en París, en uno de los torneos más importantes del circuito.

En su tercer lugar del podio compartió las experiencias: “Las Copas de América, los open y los dos torneos de África. No sé cuál pondría. En América, fue segunda en Argentina, tercera en Chile y en Perú perdí la final con Paula. Y en África, fueron dos open, un en Senegal y otro en Camerún. Pongámoslo juntos”, resumió la judoca de 21 años y Nº 2 del país.

“Imaginaba estar a la altura; lo que me faltó fue la medalla panamericana, ser más contundente, como me dice Paula, para no dejar duda ante algunas fallos arbitrales que puedan perjudicarte, como me pasó en Chile. Ése es mi gran objetivo para el 2018”, contó.

El Panamericano será en abril, en Costa Rica. Antes, en febrero hará una gira por Europa y luego competirá en dos copas de América.

A su objetivo panamericano, Keisy lo explicó en dos detalles elementales: “Si sacas medalla, el ENARD te entrega la plaza para ir al Mundial. Hay que estar en uno de los tres primeros lugares. Y por mérito deportivo la Confederación Argentina de Judo me daría el cinturón negro (hoy tiene marrón), sin necesidad de ir a rendir y pagar el examen”.

La judoca reside en Capital Federal con otra puntana deportista: Marianella Suárez, que juega al fútbol en la primera división de AFA para la Universidad de Buenos Aires.

“En 2016 fue más difícil acostumbrarme, no podía viajar mucho; este año estuve más seguido en San Luis”, contó mientras recarga energías con la familia y ya extrañando a cuenta a sus mimados sobrinos.

A Papá Noel le pidió el cinturón negro, aunque parece que ella misma podrá regalárselo en el Panamericano de abril, y de las charlas con Paula Pareto -oro olímpico- sabe que va por buen camino: “Me dice que tenga paciencia, me ve muy bien, me motiva y me dice que a mi edad hago cosas que ella no hacía. Es la número uno de América y en todo sentido”.

Keisy Perafán tiene muy claro hacia dónde va. Lucha a lucha cosechando puntos y más puntos; torneos en América, Europa y África, con los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 en su cabeza.

Nota y fotos: Prensa Campus ULP.