La noche del viernes el Salón Blanco recibió la visita de un poderoso trío de rock: Arrojados. La banda puntana sonó de tal manera que hizo que los presentes salieran con ese tradicional zumbido en los oídos, típico después de los conciertos.

“Arrojados hace rock, básicamente”, comenzó diciendo su guitarrista Ariel Flores, a cargo de la voz. “No está definido ni encasillado, tampoco tiende hacia un estilo determinado, es una mezcla de todos los estilos e influencias”, señaló.

Y tenía razón, porque por momentos sonó al Pescado Rabioso de Spinetta, por momentos hubo ciertas reminiscencias al Divididos post Sumo; ambas formaciones se destacaron en sus inicios por llenar de brillo y volumen, una característica necesaria en los power  trío para ocupar los vacíos.

 

Pero  también hizo acordar al Pink Floyd “pre The Wall”, y la explicación habrá que buscarla en las influencias que ellos mismos reconocen que vuelcan a su set de temas (todos de su propia autoría), haciendo que el show sea imprevisto en cuanto a lo que vendrá, pero con la seguridad de que cada interpretación tendrá la contundencia de sonido propia de este tipo de formaciones.

Completan la banda Fernando Sosa en batería y Mariano Fernández en bajo, quien pareciera tener “una araña en los dedos”. En su primera intervención en el espacio que el Gobierno de la Provincia brinda a los músicos locales para mostrar su arte, Arrojados aprobó con un “muy bien 10 felicitado”.

“Esto es tremedo, soñado. Para un músico tocar en un lugar así con esta puesta en escena es un sueño cumplido”, concluyó Flores, ponderando la calidad con la que se encontró en el Salón Blanco.

Nota: Adolfo González.

Fotos: Luciano Grangetto.

Video y edición: Fernando Testi.