Tiene 18 años y hace más de un año que es Maestra Internacional Femenina. Jugó tres mundiales. Es triple campeona argentina y fue podio dos veces en el Panamericano. Es campeona sudamericana Sub 18.

A los 7 años comenzó a jugar al ajedrez. Su hermano, Javier, fue su primer maestro. Cuando cursaba segundo grado en la Escuela “Manuel Belgrano” le llamaron la atención los trofeos; por eso un día decidió iniciarse en el juego ciencia. De jugar al fútbol en el patio de alguna casa con sus amigas, con una botella haciendo de pelota, al ajedrez. Así fueron los primeros pasos de Guadalupe Besso, la Gran Maestra Internacional Femenina que tiene San Luis. Es la argentina más joven en conseguir este título. Con 17 años y cinco días ya gozaba de semejante privilegio. Tiene un Elo de 2.000 (es el ranking internacional de ajedrez). Con 2.350 puede llegar a ser Gran Maestra, el gran sueño de esta piba que es la novena de diez hermanos y que tiene el apoyo de su familia.

Es triple campeona argentina, campeona Sudamericana Sub 18, fue podio dos veces en los Panamericanos y es una de las máximas esperanzas que tiene el país en esta disciplina.

El Mundial de Ajedrez que se disputó en San Luis, allá por 2005, marcó a la familia Besso. Ese año comenzó a jugar Javier, que después fue el maestro de su hermana. Al principio le parecía divertido jugar y compartir momentos con nenas de su edad, pero con el correr del tiempo se dieron cuenta que “Guada” tenía buena comprensión del juego, que su entusiasmo iba más allá y que había talento.

El ajedrez lleva tiempo y esfuerzo, por eso sus amigas siempre respetaron los tiempos de Guadalupe. Las demás chicas jugaban hockey, hándbol, o hacían natación, mientras ella se pasaba de tres a cinco horas diarias estudiando partidas y libros de teoría de ajedrez para mejorar su juego en cada competencia.

De primero a sexto grado iba a la escuela en el turno tarde y por la mañana estudiaba ajedrez. A las 18:00 jugaba con sus amigas. La noche era para la reunión familiar y largas charlas con papá Daniel y mamá María Olga.

Terminó el secundario el año pasado en una Escuela Pública Digital y ahora da clases de ajedrez en la Universidad de La Punta (ULP). Otra meta que persigue es la de estudiar psicología, sabe que tiene tiempo para eso y hoy está muy enfocada en el ajedrez para progresar y cosechar más logros.

Vive por y para el ajedrez. Si no fuera por este deporte quizás no hubiese conocido los 12 países que conoce. A los 12 años ya había viajado a Brasil a competir. Muchas anécdotas para una chica de tan corta edad, pero el amor y la vocación por una disciplina la llevaron a recorrer el mundo haciendo lo que le gusta. Dice que para los otros deportes es “tabla”. Así se define Guadalupe, que encontró en los Trebejos su lugar en el mundo.

Viene de una experiencia en España, donde jugó 20 partidas internacionales con competidores de todo el mundo. Esta aventura la divide en dos partes. Por un lado, el crecimiento como jugadora. Por el otro, el gran susto que se llevó por el atentado que sucedió en Barcelona. Ella estaba regresando de Madrid, pero su hermano estuvo a dos cuadras de esa barbarie. “Recién después de dos horas me pude comunicar con Javier. Fue un momento muy duro. Me asusté mucho”, sentenció Guadalupe.

Tiene dos sueños: ser top 3 de Argentina y Gran Maestra. Y lo va a lograr, no sólo por la jerarquía que tiene para encarar cada partida, sino por el amor que siente por lo que hace. Juega con amor y al talento le suma pasión, un combo perfecto para llegar al éxito.

 

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