La atleta puntana se consagró campeona en 100 metros con vallas. La representante de Pista Libre hizo un tiempo de 14’99”. Además, fue finalista en los 100 metros llanos.

Valentina Polanco es un diamante en bruto. De chica le gustó siempre el deporte. Empezó jugando al hándbol. En los Intercolegiales la vieron correr tanto y tan rápido que le dijeron que tenía pasta para las pistas. Y se animó. Primero comenzó con 100 metros llanos. Hizo sus primeras armas en las pruebas de velocidad. Hasta que un día vio las vallas y se interesó. El podio es su lugar en el mundo. Tiene varias medallas colgadas. El año pasado fue la gran figura de los Juegos Evita en Mar del Plata. El fin de semana rompió los relojes en Concepción del Uruguay. Con quince años fue la mejor en la U18. Poco le importó a la puntana correr con rivales tres años mayor. Es dueña de una gran jerarquía. A la gran partida que tiene hay que sumarle los trancos largos y la explosión en los metros finales. Una atleta completa.

Parece que Entre Ríos le sienta bien. En Concepción del Uruguay se volvió a consagrar, eso sí, con varias preseas en el medio, ya que en cada competencia en la que participa hace podio.

Tiene una sonrisa amplia. Habla con la misma pasión con la que corre. Cursa el cuarto año en el Instituto San Marcos. Viene de una familia de deportistas. Su papá, José, jugó al fútbol en Huracán, Victoria y Juventud, entre otros equipos. Un volante con recorrido. Parece que de él heredó este amor por la velocidad, aunque su mamá Silvina también practicó deportes.

Esta piba de mirada noble nació en España. Sus papis se fueron a probar suerte a Europa, del fruto de ese amor nació Valentina. Diez años de su vida los vivió allá. Hace cinco años la familia volvió a San Luis. “Valen” se adaptó rápido a los nuevos amigos y hoy es muy feliz. Verla correr es como ver a su papá José meter diagonales con trancos largos y elegantes en ese Juventud del “Pucho” Barrera. Reza un refrán que lo que se hereda no se roba. “Valen” y José viven con la misma pasión el deporte.

Mantiene los pies sobre la tierra. El éxito no le nubla la vista. Tiene el camino y el objetivo bien enfocados. Fue parte de los Juegos Sudamericanos Escolares en Medellín. Participó de distintas concentraciones en el CENARD. Es habitué a las convocatorias de la Selección Argentina. Es muy responsable. Entrena mucho. Trata de mejorar día a día. Se fija en los errores para pulirlos y corregirlos. Explota mucho sus virtudes. Tiene un físico privilegiado para ser una velocista. Cuenta con el apoyo familiar. Con todos estos argumentos, Valentina sueña con llegar cada vez más lejos. Cada valla que salta es un obstáculo que vence. Siempre tiene la mirada puesta en el horizonte y posee todo para ser una atleta de elite.

Valentina Polanco le pone música a cada carrera. El objetivo es dar otro salto de calidad y abrazar el atletismo por muchos años más.