Por segunda vez en menos de seis meses, el gobernador Alberto Rodríguez Saá disertó este jueves en el Vaticano sobre los refugiados. El 10 de diciembre pasado, en la Pontificia Academia de las Ciencias (PAS), hizo la promesa de que traería a varias familias sirias a la provincia; ahora explicó y mostró cómo lo hizo: a través del Corredor Humanitario.

Invitado por monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de la PAS, el jefe de Estado puntano llegó a la Santa Sede para hablar en la tercera reunión sobre Ética en Acción Política.

Alberto en el Vaticano.

Alberto en el Vaticano.

En su exposición, que duró unos quince minutos, Alberto hizo hincapié en algunos aspectos que a su parecer habría que analizar y modificar, como la formulación de un nuevo contrato social y la necesidad de encontrar una solución sostenible en el tiempo para los refugiados.

Recordó que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas par los Refugiados (ACNUR) fue creado en 1951, y opinó que ya es tiempo de actualizar su estructura y delinear nuevos objetivos para la entidad.

“El contrato social está roto; se necesita un plan para refugiados porque el de ACNUR fue hecho en 1951 y el problema es cada vez más y más grave”, dijo.

Rodríguez Saá detalló las líneas de acción que desembocaron en la creación del Corredor Humanitario San Luis, respaldado por una ley aprobada en la Legislatura, y cómo la Provincia logró la declaración de Estado Llamante el 19 de enero del corriente. Ese estatus le fue otorgado por el Ministerio del Interior de la Nación, a través de la Dirección Nacional de Migraciones.

Luego de mostrar un video sobre las acciones encaradas a través del Corredor, Alberto se refirió a la llegada de las familias sirias: Lana y Majb primero, el pasado 7 de febrero, y luego las otras tres que arribaron el 13 de marzo, integradas por doce personas. El gobernador los nombró a cada uno, y luego dio detalles de cómo fueron acomodándose y buscando su inserción en la sociedad puntana, lejos de la guerra, el terror y la muerte.

Responsables

Desde que comenzó hace seis años, la guerra de Siria ha causado once millones de desplazados -la mitad de la población del país-, según cifras del Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), la ONG que tiene su sede en Londres, Inglaterra. Unos cinco millones de personas sobrevive en campos improvisados en países limítrofes; otros tres millones están en Turquía. El resto se reparte por el resto de Europa.

Al apuntar a la búsqueda de soluciones, Alberto dijo que la tarea principal es de aquellos países que tienen una mayor responsabilidad en la grave situación que enfrentan los refugiados en el mundo. “Los países que provocan las guerras, las hambrunas, se tienen que hacer cargo de buscar las soluciones. Al igual que cuando era chico y decíamos: ‘El que rompe, paga'”. La frase del gobernador despertó el aplauso del resto de los participantes.

Sobre los valores fundamentales a la hora de definir políticas, puso el acento en la hospitalidad que se necesita para acoger a quienes buscan una mejor vida al dejar atrás su hogar. Entonces hizo referencia a una frase del papa Francisco, quien al referirse esta catástrofe humanitaria aconsejó: “Hay que ponerse en los zapatos del otro”.

“Debemos ser capaces de saber qué siente el refugiado, qué le pasa, qué necesita; cuáles son sus miedos, sus tristezas”, dijo al destacar que son personas que lo han perdido todo: familia, bienes, su propio lugar en el mundo.

La alocución de Rodríguez Saá tuvo muy buena repercusión entre los participantes de la conferencia, que pudieron enterarse de primera mano de las políticas que la Provincia realiza dentro del Corredor Humanitario.

En la Casina Pio IV, sede de la Academia vaticana, estuvieron el economista Jeffrey Sachs, director de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible y asesor de la ONU; Romano Prodi, ex primer ministro de Italia; Miguel Ángel Moratinos, ex canciller de España durante el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero; además de representantes de todos los credos. Rodríguez Saá estuvo acompañado por Liliana Scheines, coordinadora del Corredor Humanitario San Luis, y Luis Lusquiños, diputado nacional por San Luis.

La actividad de la conferencia se cerrará mañana por la noche, hora de Italia.

Contacto y amistad

Si bien no hubo un encuentro con el papa, ya que no estaba pautado, Alberto mantuvo un contacto permanente y muy cálido con monseñor Sánchez Sorondo. Y a través de él pudo saber que Francisco está al tanto de todas las políticas que San Luis implementó para quienes llegaron a la provincia en busca de la paz perdida en sus tierras.

Como parte de esta amistad surgida tras la conferencia de diciembre pasado y la visita de Sánchez Sorondo a San Luis a principios de abril, Alberto le entregó al canciller de la PAS, entre otros obsequios, varias copias del cuadernillo que recogió la exposición en la conferencia que éste brindó en la Caja de los Trebejos, el 11 de abril.

Sánchez Sorondo, entonces, había destacado que la Provincia era la única que cumplía con lo que había pedido el Pontífice, en relación a la asistencia de los refugiados.

Ayer, en su discurso de apertura y durante toda la jornada, el obispo elogió varias veces las acciones implementadas por el gobernador en favor de los refugiados, y las destacó como un ejemplo a imitar.

 

Nota: Gabriel Maldonado.