Se trata de Iván Andrés Bakara, que luego de sufrir un accidente de tránsito a bordo de su moto en Potrero de los Funes, contrajo una infección en una de las heridas de su pierna izquierda que pudo costarle la vida. Gracias al trabajo de los médicos, enfermeros y asistentes del Hospital San Luis, logró superar el mal momento.

Iván Andrés Bakara.

Iván Andrés Bakara.

El padecimiento de Iván comenzó en diciembre de 2016 cuando una de las heridas de su pierna izquierda, a la altura de su rodilla, producto de un choque en su Kawasaki 1000, contrajo una serie de bacterias que pusieron en riesgo de mutilación la extremidad, y hasta su propia vida.

Luego del accidente fue trasladado al Hospital de Juana Koslay, donde constataron que además de las heridas ocasionadas por la caída en la carpeta asfáltica, tenía una fractura en el metacarpiano de su mano derecha. Los médicos realizaron la derivación del paciente al Hospital San Luis. “Al ingresar, me recibieron la doctora Turco y el doctor Fortunato Nasif; la doctora me acomodó el hueso, me enyesó la mano y me limpió el resto de las heridas”, relató Iván.

“Cuando volví al control, la herida de la pierna no se desinflamaba, por lo que el Dr. Nasif me mandó a realizar un ecografía que reveló que no había daño en el hueso ni en la vena, pero me dijo que tenía que operarme para sacar la acumulación de líquido”. Al lunes siguiente, Bakara ingresó al hospital donde fue intervenido un día después.

Ya de alta en su domicilio, el tratamiento de antibióticos no dio el resultado esperado y su pierna empeoró, por lo que los médicos decidieron internar nuevamente a Iván. “El domingo, a casi una semana de la operación me empecé a sentir mal, sin apetito, tuve fiebre más de 39º; volví al hospital, me dieron medicamentos para controlar la fiebre, pero debía regresar al otro día a las 7:00”.

“Cuando llegué subí a Traumatología, me revisó un médico y me dijo que quería pedir la opinión de otro colega antes de darme un diagnóstico. Llamaron al Dr. Mateo Vico, que me revisó la herida y me dijo ‘te tenés que quedar, esto está complicado’. Me consultó a qué hora había desayunado, hizo el cálculo y me informa que a las 15:00 me operaban”.

La carta de agradecimiento de Iván.

La carta de agradecimiento de Iván.

Iván tiene 38 años, es hijo único y siempre estuvo acompañado por sus padres. “Antes de entrar al quirófano me hicieron los análisis de urgencia y me operaron. Esta intervención me la repitieron nueve veces más durante casi un mes. A veces cada 24 o 48 horas, dependiendo de cómo evolucionaba, me volvían a operar”, contó el hombre que dice tener una nueva oportunidad en su vida.

Iván Andrés Bakara, se encontró en aislamiento durante el tiempo que estuvo internado, mientras los equipos del hospital puntano luchaban para combatir las bacterias que habían ingresado a su organismo. “Fue un trabajo en equipo, el Dr. Fortunato Nasif y el Dr. Mateo Vico, los dos juntos hasta el día que me dieron el alta, la infectóloga Valeria Matiello Sachi, las enfermeras y los enfermeros; la calidad humana y el trato que recibí de ellos, en un momento muy duro en el que no sabía si me cortaban la pierna, o se complicaba peor por mi sobrepeso y la anestesia”, destacó Bakara, quien trabaja en un comercio de comidas que lleva del nombre de una de sus bandas de música preferidas, Kiss.

El hombre, amante del rock, pudo superar la dificultad y hoy, aún con el vendaje en su pierna, recuerda con afecto a quienes trabajaron día tras día para sacarlo adelante: “Todos tuvieron una excelente atención, el servicio de enfermería, el servicio de limpieza, la comida, los auxiliares y extraccionistas. Yo quería dejarle una carta a la directora del Hospital, no sólo por el trabajo profesional, sino por la parte humana por la persona. A mí me enseñaron a decir hola, buen día, buenas tardes, gracias, y tenía que trasmitirles mi agradecimiento y el de mis padres, Marta Rico y Alberto Meshedjian, quienes me cuidaron día y noche”.

 

Nota y fotos: Prensa Ministerio de Salud.