El 23 de enero de 1983, el tenista sueco Björn Borg anunciaba su retiro. En nueve años de carrera ganó 11 títulos de Grand Slam y estuvo 109 semanas como N° 1 en el ránking de la ATP.

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Björn Borg ganó durante tres años consecutivos Roland Garros y Winbledom, toda una proeza.

“Podría haber estado 5 años más en el Top Ten, habría ganado más torneos y seguro que algún Grand Slam más, pero perdí la motivación. Si no estás centrado en lo que haces, es muy difícil estar en lo más alto y hacerlo bien”, fueron las palabras de “El Hombre de Hielo” para justificar su alejamiento de los courts.

Björn Borg nació el 6 de junio de 1956 en Sodertalje, Suecia. Su primera irrupción en el tenis fue en 1972 cuando, con quince años, se convirtió en uno de los miembros del equipo sueco de Copa Davis, donde deslumbró a todo el mundo. Su explosión definitiva, sin embargo, fue dos años después cuando empezó a ganar sus primeros torneos. Con 18 años recién cumplidos inscribió su nombre en Roland Garros por primera vez, tras vencer a Manuel Orantes en una remontada increíble, y terminó el año con siete torneos ganados sobre cuatro superficies distintas. Revalidó su título en París al año siguiente, ante Guillermo Vilas, y llegó por primera vez a la final del Masters, que perdería ante el rumano Ilie Nastase.

Borg era conocido por su gran juego desde el fondo de la pista. La solidez que mostraba hacía contraste con un juego revolucionario y poco ortodoxo, como su revés a dos manos, producto, quizá, de la ausencia de algún entrenador durante sus primeros años en el tenis. En 1976, ya con dos Roland Garros en sus alforjas, se propuso conquistar Wimbledon. Hasta ese momento no se había destacado mucho en el torneo londinense y muy pocos eran quienes creían que su juego de fondo se pudiera adaptar a la rápida hierba. Borg practicó arduamente durante las dos semanas previas al torneo el saque y volea. “El Hombre de Hielo” barrió a todos los jugadores durante la competición sin perder ningún set y llegó a la final ante el favorito, Ilie Nastase, a quien también arrolló en tres sets. “Deberían mandarlo a otro planeta. Nosotros jugamos al tenis. El juega a otra cosa”, declaró el rumano tras el partido.

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La final de Wimbledon de 1980 con Mcenroe es considerado el mejor partido de la historia del tenis.

A partir de ese momento, Borg aumentó su nivel y logró numerosos triunfos. Logró 11 torneos en 12 finales en 1977, consiguiendo revalidar Wimbledon en una gran final ante Jimmy Connors, aunque no pudo disputar Roland Garros por una lesión. Dos meses después, lograría encaramarse por primera vez al número 1 mundial destronando al propio Connors.

Los últimos años de la década de los setenta vieron a Borg al más alto nivel. El sueco consiguió coronarse, durante tres años consecutivos (1978-1979-1980), en los torneos de Roland Garros y Wimbledon, proeza única en la historia y difícilmente batible por ningún jugador actual. Su gran amigo, Vitas Gerulaitis, y la emergente estrella norteamericana, John McEnroe, fueron los grandes rivales de Borg durante esos años, juntamente con su archirrival, Jimmy Connors. Famosa fue la final de Wimbledon de 1980 ante McEnroe, considerado por muchos como el mejor partido de la historia del tenis.

Borg sorprendió al mundo al anunciar su retirada con tan solo 26 años, cuando todavía se encontraba en perfecta forma y su nivel no había decaído en los últimos años. Terminó así una carrera que, para muchos, podría haber sido aún más exitosa y lo había convertido en el indiscutido rey del tenis de la historia. Con 11 títulos de Grand Slam, a solo uno del récord de Roy Emerson, dejó un increíble legado a las siguientes generaciones.

Logró 63 títulos, fue introducido en el Hall of Fame del tenis en 1987 y se le otorgó el premio de Deportista Sueco del siglo XX, premiándole, además, con una estatua en Estocolmo.

 

Fotos: Web.

Video: Youtube.

Corrección: Alejandro Andrada.