El 24 de diciembre de 1889 se fundó, en un bar de la Avenida Alberdi, el Club Atlético Rosario Central, que desde sus orígenes mezcló la pasión por el fútbol con la mesa de un cafetín.

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Como dice el “trapo”: la pasión por Central data de 1889.

La injerencia de los ingleses en el desarrollo de los ferrocarriles argentinos trajo aparejado, entre otras cosas, un aporte importante en el nacimiento de muchas instituciones deportivas en el interior del país para la práctica de ese loco deporte inventado por ellos: el fútbol. Rosario Central es un claro ejemplo.

La actual Avenida Alberdi, rodeada de baldíos, servía para despuntar el vicio tras la ardua jornada laboral. Siempre, en este tipo de historias, hay un bar cerca; y en él, alrededor de 70 personas se reunieron en vísperas de la navidad de 1889 para fundar el Central Argentine Railway Athletic Club, que en 1903 cambiaría su nombre a Rosario Central.

En el desaparecido bar de la Avenida Alberdi 23 bis, el inglés Thomas Mutton propuso el proyecto del que, al principio, sólo podían ser socios los empleados del ferrocarril. En aquella reunión, el más vehemente de los oradores, el escocés Colin Bain Calder, fue elegido como el primer presidente.

Pasión y bar parecen ser la marca registrada del “Canalla” (ese mote será motivo de alguna otra efeméride). Así explicamos las reuniones en el bar “El Cairo” que lideraba el “negro” Fontanarrosa con sus amigos y sus cuentos sobre fútbol, teniendo al amor de sus hinchas a Central como protagonistas, o la fiesta que se vive en Arroyito cada vez que juega el equipo, sin importar la posición en la tabla: siempre llena.

King, McLean, T. Muskett, Green, McIntock y Hooper son los nombres de la primera delantera que empatara 1-1 en su cotejo debut en 1890 ante un equipo integrado por marineros británicos. Pasarían 14 años hasta la aparición de su antinomia llamada Newell’s Old Boys y varias décadas más hasta el memorable 19 de diciembre de 1971, donde este pasión nacida a orillas del Paraná (como nuestra Bandera) alcanzó el paroxismo.

 

Nota: Adolfo González.

Foto: Web.

Corrección: Alejandro Andrada