Durante el día, el predio de descentralización administrativa Terrazas del Portezuelo es escenario del ir y venir de quienes se desempeñan en los distintos ministerios y reparticiones, como también de los ciudadanos que acuden a realizar diversos trámites. Pero al caer el sol, la quietud y el silencio se adueñan del paisaje, surgiendo también otro aspecto en los edificios, parques y demás construcciones que forman parte del complejo.

Integrantes del safari nocturno en un retrato con "light painting".

Integrantes del safari nocturno en un retrato con “light painting”.

La curiosidad por apreciar ese aspecto es propia de un ojo inquieto, una mirada de artista, como la de Fabricio Aguilar y sus alumnos de fotografía, quienes eligieron el citado ejido para realizar un safari nocturno y capturar con sus cámaras imágenes una atmósfera diferente.

“La inquietud surgió en el marco del curso que dicto, de nivel 2, que justamente está dedicado a la fotografía nocturna y como trabajo en la Administración Pública, ya había observado a Terrazas del Portezuelo como un lugar ideal para realizar la experiencia. El lugar no sólo resulta seguro, dado que nos movemos con equipos costosos, sino que es muy rico desde lo visual”, comentó el docente.

El paseo se llevó a cabo el pasado viernes, “y si bien no nos acompañó el clima, pues había mucho viento y el frío se hacía sentir –añadió Fabricio-, igualmente las ganas de experimentar se impusieron sobre esas inclemencias. Atractivos hay muchos, en realidad son tantos que nos faltó tiempo, de hecho el Hito del Bicentenario es un tema pendiente, pero en general todo el predio es muy rico visualmente para fotografiar. Pudimos estar un buen rato en lo que se conoce como El Diquecito, y allí probamos la teoría que viéramos en clase, pues al haber una zona más oscura nos permitió jugar bastante con la luz”.

El fotógrafo destacó “la buena predisposición del jefe de Intendencia de Terrazas, Omar Terc, que autorizó nuestra visita en el horario nocturno y la excelente atención del personal de guardia. Fue una experiencia muy grata, estuvimos muy a gusto y realmente la idea es volver por más, cuando el clima sea más benévolo. En lo personal, quisiera volver a experimentar otras técnicas que me quedaron en el tintero”.

La técnica más usada durante el safari fue mayor exposición de tiempo, “y se experimentó con lo que se llama ‘light painting’, que es pintar con luz, y ‘zooming’, que brinda un efecto abstracto. Sólo usamos PhotoShop para la compensación de contrastes dominantes en sombras y luces”.

Aguilar practica la fotografía desde hace mucho tiempo, ámbito que también lo ha llevado a tener una importante trayectoria como docente, con el dictado de más de 20 cursos, entre nivel inicial, de principiantes y de nivel más elevado. El nivel 2, al que asisten quienes lo acompañaron en esta aventura, permite a sus alumnos dar un paso más en la experiencia fotográfica.

Participaron del recorrido Liliana Ta, Bibiana Azcurra, Gustavo Estévez, Marta Ponce, Alba Camargo, Cecilia Bonino, Cintia Robledo, María Eugenia Muñoz, Romina Azul, Ramiro Novoa, Aldana Romero y Brisa Bataini.

Foto: Fabricio Aguilar.