La obra de Roberto “Tito” Cossa, dirigida por Adriana Bazzano, salió a escena en la tarde de este viernes en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno. Una historia de hipocresía y codicia, que busca dejar su mensaje desde la comedia.

La obra pertenece al dramaturgo argentino Roberto “Tito” Cossa y fue escrita en la década del 70,.

La obra pertenece al dramaturgo argentino Roberto “Tito” Cossa y fue escrita en la década del ’70.

La propuesta teatral protagonizada por Olga Bartolussi (Luisa), Carlos Ferreyra (Pedro), Alejandro Mariño (Gabriel), Fabián Zerdá (Osvaldo), Grisel Pollachi (Graciela) y Desiré Boivin (Esther) se remonta a los años ’70, puntualmente a un día especial para los personajes, porque era el cumpleaños de Luisa. Y sus hijos, junto con sus particulares esposas, quisieron agasajarla.

Agasajo que no fue tal debido a la débil salud de Luisa, que opacó los festejos y la privó por un momento de celebrar con los suyos. Es allí cuando Gabriel, en medio de la discusión por saber cuál de los hermanos iba a hacerse cargo de su madre desde ese momento en adelante, descubre siete títulos de propiedad que permanecieron muy bien escondidos por Luisa.

La sorpresa fue tal, que la discusión pasó a un segundo plano y los hermanos ya planificaban qué hacer con el dinero que les dejaría una posible venta de los inmuebles. Desde comprar departamentos para alquilar, hasta poner una empresa que distribuya frutas, eran las inversiones que imaginaban los personajes. Pero claro, faltaba lo más importante: el consentimiento de su madre.

Ya recuperada, Luisa se mostró muy cariñosa y atenta con sus hijos, aunque en el momento de ver los títulos sobre la mesa buscó la forma de devolverlos al lugar donde estaban escondidos. Lejos de acoplarse a las ideas de sus hijos, esta madre comenzó a recibir un trato diferente de parte de su familia, ya que los cuidados y la preocupación por su salud dejaron de importar como antes de su negativa.

Desde el humor, la obra alcanza a graficar a la perfección este conflicto de intereses dentro del grupo que, pese al lazo sanguíneo, ingresa al terreno de la codicia y la hipocresía.

Bazzano explicó que “queremos mostrar la hipocresía que hay en la vida. La obra propone que si no hay que llorar, entonces hay que fingir”. Carlos Ferreyra, por su parte, agregó: “Queremos mostrar cómo salen las miserias a flor de piel cuando tres hermanos, que más o menos se llevan bien, se encuentran a través de un dinero que tiene la madre”.

La obra pertenece al dramaturgo argentino Roberto “Tito” Cossa y fue escrita en los años ’70, aunque por su temática, en la que pinta de cuerpo entero al individualismo argentino, mantiene plena vigencia en la actualidad.

Nota: Andrés Acosta.

Fotos: Luciano Grangetto.

Video y edición: Fernando Testi.