El 29 de mayo de 1993, GEPU se consagraba campeón de la Liga Nacional de Básquet por 2ª vez, nuevamente fuera de San Luis. Vencía al último campeón: Atenas, en Córdoba (66-61), y se adjudicaba la serie final (4-2). El entrenador de aquel equipo, Orlando Ferratto, habló sobre la temporada 92/93, analizó al plantel y el rol de la dirigencia en esta efeméride.

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La portada de la revista “Solo Básquet” y una joya: la síntesis del partido final.

“La aparición de GEPU hizo ver, por primera vez en la historia de la Liga, otros colores en las finales”, recordó con gracia Orlando Ferratto. “Siempre eran verde y blanco: Ferro o Atenas”, indicó el entrenador que llevó al “Lobo Puntano” a la obtención de su segundo título como campeón de la Liga Nacional de Básquet en la temporada 1992/1993.

Ferratto destacó de ese equipo su equlibrio: “Complementó muy bien los aspectos defensivos y ofensivos, se jugaba muy rápido pero se defendía muy bien”. En efecto, en ese plantel había dos tiradores extraordinarios como Juan Espil y Esteban Pérez, pero tenía en Carl Amos un defensor excepcional, y a Elnes Bolling, un hombre que podía jugar en el perímetro o bajo los tableros, desempeñándose con la misma eficacia tanto en defensa como en ataque.

“Muchos nos criticaban porque decían que jugábamos a la brasilera: salíamos de contragolpe y tirábamos de 3 puntos, puede que haya sido cierto pero nosotros hacíamos en defensa lo que no hacían los brasileros: defender como caballos”, señaló el entrenador.

El estilo diferente de GEPU marcó una forma de jugar que después se utilizó como criterio general en la Liga Nacional y su máxima expresión se vio en esa temporada 92/93.

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La revista “El Gráfico” reflejando el logro puntano en su edición 3843 del año 93.

“Teníamos en Gustavo Fernández a un director de juego extraordinario y a un tipo con mucha capacidad defensiva; en Juan Espil, al mejor tirador de la historia de la Liga para mí. El ‘Gallo’ Pérez era polifuncional: podía jugar de espaldas al cesto y anotar y también de frente con tiro exterior. Amos fue el mejor defensor interno que existió y Roland Houston tenía la capacidad de gol que le faltaba a Amos. Bolling, como sexto hombre, podía reemplazar a Pérez en el perímetro o a cualquiera de los dos internos, era extremadamente funcional. Entonces, cuando uno habla de balance, está diciendo también equilibrio en suma de valores”, puntualizó Ferratto.

Pero como todo proceso exitoso, la contracción al trabajo y la relación grupal habrán aportado lo suyo, a lo que Orlando Ferratto respondió: “Ese equipo tenía una gran capacidad de trabajo, un gran nivel de profesionalismo y, como todo equipo que logra cosas importantes, una buena amalgama interna. Había química y buena relación entre las personas y eso facilitó mucho las cosas para que el proceso haya sido exitoso”.

No podía quedar fuera de este análisis la dirigencia y fue ahí donde Ferratto hizo hincapié: “Dentro de esa armonía que nos permitió ser regular, el respaldo, la tranquilidad que aportó la dirigencia fue fundamental. La capacidad de brindarnos las condiciones óptimas para trabajar, ese fue uno de los muchos aciertos del máximo referente del básquet provincial que fue Alberto Rodríguez Saá, con su visión a largo plazo”, remarcó.

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“Saúl Bustos y Alberto Rodríguez Saá estuvieron siempre al lado del equipo”, remarcó el DT.

“Esa capacidad para ordenar y conducir desde la dirigencia nos permitió mantener un estilo de trabajo con un alto grado de responsabilidad y profesionalismo. También, en este sentido, GEPU marcó una línea de trabajo para el resto de los equipos del país, además de lo que se marcó desde el juego, que el resto de los equipos comenzaron a imitar, de ahí la trascendencia, que no sólo se da en San Luis sino en el resto del país. Hoy, a más de dos décadas de aquellos logros, GEPU sigue siendo, además de recordado, respetado”, enfatizó Ferratto.

Una de las fotos del GEPU campeón lo tiene a Saúl Bustos junto a Espil y Pérez, con las tradicionales redes, y al técnico entre ellos. “En el grupo de colaboradores que tuvimos, Saúl (Bustos) estuvo siempre a nuestro lado. Con Alberto Rodríguez Saá y él pasamos momentos duros y también de los muy buenos, por eso cuando se logran objetivos es mérito de un todo compuesto por dirigentes, jugadores y cuerpo técnico. Ésta no fue la excepción”, aseveró.

GEPU volvió a salir campeón en un 6° juego, nuevamente de visitante, otra vez adelantándose en la serie final 3-0 y el rival, a tiro de la igualdad, se puso abajo 2-3 para intentar alcanzar la paridad de local y forzar a un séptimo encuentro.

“Estaba en los cálculos perder el 4° juego en Córdoba y volver a San Luis con ventaja 3-1 para la definición. Nuestra gente nos vino a ver ‘cortar las redes’,  no estábamos preparados para una derrota en nuestra cancha y sin embargo sucedió”, rememoró para enseguida agregar: “Por más profesional que uno sea y se aísle, la cabeza tiene esas cosas, el mensaje y la ansiedad de la gente siempre llega y por alguna razón siempre algo de eso se da: el de ganar antes de jugar, razón por la cual no pudimos cerrar un buen partido. Nos pasó exactamente lo opuesto en Córdoba en el 6° juego”.

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El equipo campeón de GEPU de la temporada 1992/1993.

Atenas de Córdoba era el defensor del título que logró la temporada anterior justamente contra GEPU. Había una rivalidad manifiesta y tras el 80-74 del 25 de mayo de 1993 que lo “volvió a la vida”, recibía en el Polideportivo “Carlos Cerutti” al conjunto de San Luis, 4 días después.

“Había preocupación en el rostro de los jugadores de Atenas. A pesar de la experiencia de Marcelo Milanesio, Wallace Bryant o el ‘Mili’ Villar también ellos sintieron, por parte de su gente, la presión y la responsabilidad. Nosotros tuvimos la paciencia y serenidad para hacer nuestro juego”, dijo el DT.

El 29 de mayo de 1993, GEPU se consagraba campeón por 2ª vez de la Liga Nacional de Básquet, al vencer en Córdoba a Atenas, 66-61 y ganar la serie final 4-2.

“El principal aspecto dado en esas finales fue el equilibrio que tuvo uno y otro equipo en cuanto a plantel, funcionamiento y rendimiento coordinado. En eso fuimos superiores a Atenas, más sólidos, con más recursos”, expresó Ferratto acerca del análisis de aquellas finales hace 23 años, un día como hoy.

“Nosotros logramos la desconexión de Milanesio con el resto del equipo para quebrarlos y ellos, como en muchos pasajes de los playoffs y sobre todo en semifinales contra Gimnasia en Comodoro Rivadavia, nos anularon nuestra principal carta de gol, que era Espil, y sin embargo tuvimos otros recursos; entonces, la diferencia pasó por la cantidad de recursos individuales y colectivos de uno y otro equipo”, concluyó Ferratto.

Plantel campeón: Juan Espil; Gustavo Ismael Fernández; Esteban Pérez; Sergio Dacuña; Fernando Allemandi; Elnes Bolling; Carl Amos; Roland Houston; Javier Medina; Rafael Costa; Leonardo Díaz; Martín Peinado y Héctor Minzer.

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Más páginas de la edición N° 200 de la Revista “Sólo Básquet” con el logro de GEPU ante Atenas.

Nota y contenidista: Adolfo González.

Fotos: Web.

Corrección: Berenice Tello.