El cacique de la comunidad qom “La primavera”, Félix Díaz, analizó el presente de los pueblos originarios en el país y compartió su historia de vida.

Este sábado al mediodía los líderes de las comunidades originarias visitaron Sierra de las Quijadas.

Este sábado al mediodía los líderes de las comunidades originarias visitaron Sierra de las Quijadas.

Lucha, territorio, diálogo son palabras que encarnaron en un cacique cuyos ojos de 56 años han mirado al dolor desde la cuna y en múltiples geografías.

En 2010, Félix Díaz lideró un corte de ruta en Formosa para reclamar la restitución de hectáreas de la comunidad qom, Potae Napocna Navogoh. Y el año pasado su pueblo estuvo en boca del país por el acampe de cinco meses en la Avenida 9 de julio, en Capital Federal. En este tiempo se reunió con el actual presidente, Mauricio Macri. Además fue recibido por el papa Francisco y el relator de Naciones Unidas, James Anaya, visitó la comunidad donde viven actualmente 850 personas.

Este jueves, Díaz, junto a casi 120 líderes y consejeros de diferentes pueblos originarios, llegó a San Luis para firmar un documento que reclama ante Nación la restitución de Sierra de las Quijadas al Pueblo Nación Huarpe. El encuentro fue calificado por los propios protagonistas como histórico y hubo un fuerte llamado a la unidad entre las diferentes etnias.

“El indígena conoce perfectamente el cuidado del medioambiente porque hemos permanecido siempre, a pesar de la violencia que se instaló en nuestro territorio, hemos trabajado para conservar lo poco que nos quedó y no destruirlo. La esperanza de las futuras generaciones está en el medioambiente”, señaló minutos antes de la ceremonia ancestral que realizaron en la Plaza Cívica de Terrazas del Portezuelo.

Además de los conflictos territoriales, Díaz señaló otras cuestiones pendientes, como la vida de los pueblos indígenas en la ciudad y la educación bilingüe.

“Se ha manipulado mucho el liderazgo indígena. Los partidos políticos han cooptado el liderazgo indígena, entonces no se sienten independientes las decisiones que toman, es siempre a través de una sugerencia o presión por parte de un gobierno, por eso se han cedido muchos terrenos. Los líderes han cedido mediante presión, engaños o a cambio de sueldos o recursos por parte del Estado”, indicó.

En cuanto al encuentro con Macri precisó: “Tenemos un diálogo constante pero hasta ahora no tenemos una propuesta concreta por parte del Estado argentino de estar más con los pueblos, aun así, estamos exigiendo que se cumplan los compromisos de dar participación a los indígenas mediante el diálogo”.

_ ¿Por qué cuesta impulsar ese diálogo?

_ Porque hay muchos intereses económicos que están en los territorios: petroleras, mineras, soja y ríos que hoy están siendo contaminados.

Además de reclamar por la restitución de la Sierras de las Quijadas, los líderes se convocaron a la unidad.

Además de reclamar por la restitución de la Sierras de las Quijadas, los líderes se convocaron a la unidad.

Acerca del presente en su provincia, el cacique describió: “Somos alrededor de 5.400 personas con una superficie de 3.300 hectáreas, tenemos conflicto con Parque Nacional Pilcomayo, con algunos particulares y la Universidad Nacional de Formosa que nos han despojado de nuestro territorio a través de una represión, quema de casas en 2010. Hemos sido víctimas de la persecución policial y judicial, a través de esta resistencia tenemos causas civiles y penales por usurpación. Creo que el Estado argentino tiene que reparar estos daños que se están ocasionando contra nosotros. No es necesario continuar con esta violencia que se tendría que superar con el avance tecnológico, la intelectualidad de las personas y líderes políticos que tratan de cambiar la vida social”.

_ ¿Qué le dijo el papa Francisco?

_ El papa dijo que no estaba en su autoridad exigir al gobierno que cumpla la obligación porque es un guía espiritual, por lo tanto él quería interceder en el planteo indígena ante el Gobierno argentino para que se resuelva el conflicto territorial.

Agricultor, militante por los derechos indígenas, coordinador del Club del Trueque, empleado público, funcionario del Instituto Nacional contra la Discriminación, distinguido por el diario español El País, el cacique Díaz sabe dónde pisa y reflexiona: “He participado en diferentes espacios políticos partidarios, organizaciones sociales, gremios, organizaciones campesinas, en la religión evangélica y en deporte. Mi historia ha sido muy complicada pero eso me dio la posibilidad de entender el sufrimiento de la gente porque lo viví en carne propia: carecer de recursos, no tener hogar, salud”.

_ ¿Cómo confluyeron en usted la espiritualidad mormona con la indígena?

_ Fue un aprendizaje muy interesante porque me dio la posibilidad de saber quién soy y cuál es la doctrina que se quiere implementar en nuestra vida. Me di cuenta que lo que buscaba estaba en mí, no afuera.

Díaz entonó una canción milenaria de su pueblo durante la ceremonia.

Díaz entonó una canción milenaria de su pueblo durante la ceremonia.

Algunos de los líderes ya han visitado por quinta vez la provincia y señalaron que para sus reclamos también se amparan en la legislación internacional. Otros agregaron que se inspiran en el gobierno boliviano de Evo Morales. Fue la primera vez que las comunidades diaguita, qom, mapuche, ranquel, colla, comechingón, wichi, charrúa, omahuacha, mocoví, morituve y rouillon se encontraron en San Luis.

Antes de partir, el sábado al mediodía los representantes visitaron Sierra de las Quijadas. Díaz, de vincha y morral, quien ya había respondido una decena de entrevistas, mantenía la misma serenidad que cuando llegó. “Me siento obligado a mantener la postura de defender la vida y buscar el diálogo, y usar la tolerancia para comprender al otro. No vengo a discutir. La maldad destruye y la bondad construye. Tenemos que ser generosos y atentos a los demás para poder construir algo diferente para que seamos una esperanza a las futuras generaciones, para poder dejar un mundo más humano y digno”, indicó.

En un clima ceremonial, rodeado por sus “hermanos” y el imponente desierto de arcilla, el cacique entonó una canción milenaria de su pueblo qom. Fue la única vez que su voz se elevó tan alta como su respetuoso silencio.

Nota: Matías Gómez.

Fotos: Malvina Urquiza.

Video y Edición: Fernando Testi.

Corrección: Berenice Tello.