El 14 de abril de 1979, Victor Galíndez recuperó la corona AMB de los semipesados ante Mike Rossman, con quien la perdió meses antes. “El tigre de Morón” volvió a dar signos de guapeza que lo caracterizaron durante su carrera. En esta efemérides revivimos aquella historia memorable del boxeo argentino.            

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Victor Galíndez recupera la corona mundial AMB de los semipesados que perdiera ante Mike Rossman.

Víctor Emilio Galíndez no perdió el título contra Mike Rossman, aquel 5 de septiembre de 1978, sino contra la balanza: el enemigo atroz que tienen los boxeadores cuando se aburguesan o pierden “la mirada de tigre”, como le recriminara “Micky” a Rocky Balboa tras su derrota en “Rocky III”.

Y vale esa comparación porque Galíndez hacía su 13ª defensa en Nueva Orleans y era el mejor en la categoría de los semipesados… pero bien preparado. La balanza en esos casos hace de juez implacable y “el tigre de Morón” perdió en primera instancia con ella.

Hubo toda una propaganda, que hasta se podría tildar de sionista, alrededor del “Bombardero judío” que hacía gala de su condición usando una estrella de David bordada en su pantalón, le ganó a un Galíndez “vacío” que venía entrenando junto a una caldera. Rossman alardeó ganarle al “guapo” y allí comenzó la “guerra entre familias”.

Eran tiempos de “Tito” Lectoure y Amílcar Brusa, en los rincones de los campeones mundiales argentinos y el promotor consiguió de inmediato la revancha. Sabía que si no, lo “perdíamos” a Galíndez, adicto a las gaseosas, las mujeres y los autos (que finalmente, “se lo llevaron” a los 31 años en un accidente automovilístico).

Llegó febrero de 1979 y Lectoure “plantó” a la televisión y a un estadio lleno en Las Vegas porque la comisión del estado de Nevada quiso cambiar los árbitros por los designados por la AMB (Asociación Mundial de Boxeo). En realidad, si Galíndez hubiera estado en condiciones, combatía con cualquier tipo de jurado, pero Lectoure se agarró de eso para evitar el papelón. Eso alimentó los cruces y entredichos entre las familias: “Galíndez arrugó”.

Entonces eso enervó los ánimos en nuestro país y la pelea se volvió una cuestión nacional y antisemita (¿propaganda militar? Recordar de qué años estábamos hablando). Galíndez, herido en su orgullo (retos de Lectoure mediante) se entrenó como nunca para el 14 de abril de 1979 en Las Vegas y le dio una paliza a Rossman y también fueron “atendidos” los familiares que estaban en el rincón por parte del clan argentino. Escándalo tras el final del 4° round.

Mike Rossman no salió a combatir el 10° asalto, aduciendo “una lesión en la mano”, en realidad lo que ocurrió es que Galíndez no se las dejó sacar en todo el combate.

Nota y contenidista: Adolfo González.

Foto y video: web.

Edición: Martín Micali.