Rodeado por sierras y ríos, el paraje no sólo atesora historias mineras sino también la esperanza de niños y adultos que recorren varios kilómetros para estudiar.

25 de mayo en la Escuela N° 146 “Granadero Tomas Cuello” de Paso del Rey.

25 de mayo en la Escuela N° 146 “Granadero Tomás Cuello” de Paso del Rey.

“He vivido muchos, muchos hermosos momentos, pero el que más recuerdo es el de la carita de asombro y alegría de los alumnos, cuando nos instalaron la electricidad en la escuela”, compartió la directora, Silvia Gómez.

“La capilla sigue casi igual, un poco más deteriorada luego de cada inclemencia climática por su construcción de adobe. Este es un patrimonio cultural e histórico”, describió.

El edificio religioso, en honor a “Nuestra Señora del Rosario del Trono”, se encuentra a 38 kilómetros de La Carolina. Lo construyeron durante la segunda mitad del siglo XVIII. La capilla además recuerda a las iglesias de la Quebraba de Humahuaca, ya que fue levantada en algarrobo y adobe, con gruesos muros de aproximadamente un metro. Es sencilla la fachada y al costado se yergue la torre con una quebradiza cúpula.

Declarada patrimonio histórico nacional, esta construcción con techos de paja contiene una sacristía y hacia la derecha una dependencia donde se labraban las actas parroquiales. Es una de las más antiguas iglesias de la provincia, dirigida durante años por los jesuitas. Fue posta en el “Camino del Oro”. Un banco en el medio de la capilla aún invita a viajar al pasado dorado.

En 1864, la zona era posta en la línea de mensajería que iba de San Luis a Villa Dolores (actual Concarán). El Trapiche era el asiento, pasando por Cuchi-Corral, Estancia Grande, La Bajada, Paso del Rey, Inti Huasi, Agua Blanca, Laguna Larga, El Bajo, Santa Bárbara (hoy San Martín), Estancia “Los Alanices” y Villa Dolores, según apunta Jesús Liberato Tobares, en su libro “Noticias para la historia”.

12 alumnos que cursan la secundaria más 2 en alfabetización con el Plan PIE.

12 alumnos que cursan la secundaria más 2 en alfabetización con el Plan PIE.

Ubicado en el departamento Pringles, el paraje se llama Paso del Rey, en alusión a que el Marqués de Sobremonte transitó por el lugar, rodeado de llanos, sierras y vertientes. En la actualidad viven aproximadamente 120 habitantes.

La Escuela Nº 146 “Granadero Tomás Cuello” de Paso del Rey está ubicada a 75 kilómetros de la capital puntana. Es categoría Personal Único y fue fundada el 29 de noviembre de 1977.

“Además del paso de Sobremonte y la antigua capilla, los habitantes de este hermoso lugar atesoran una tradicional fiesta, que es el homenaje que le hacen a sus difuntos, desde hace cientos de años, todos los 2 de noviembre. Los habitantes pasan este día en el cementerio, compartiendo música, comida y charlas, acompañan, como ellos dicen, a sus familiares allí sepultados”, explicó la directora Gómez.

“En la actualidad, la escuela tiene 10 alumnos desde nivel inicial hasta 6º grado y algunos provienen de lugares cercanos como La Cobrera, La Calaguala y La Arenilla. Funciona por el turno tarde el Plan de Inclusión Educativa (PIE) y concurren 14 alumnos, que la mayoría son los padres de mis alumnos que recorren distancias y se esfuerzan por mejorar su calidad de vida a través del conocimiento”, agregó.

Recientemente, la escuela participó de una maratón de lectura. “Ha sido una actividad muy enriquecedora para los alumnos y toda la comunidad. Como también la participación en los Intercolegiales Culturales”, describió.

La capilla de Paso del Rey es una de las más antiguas de la provincia.

La capilla de Paso del Rey es una de las más antiguas de la provincia.

“Los niños llegan hasta la escuela a caballo o los trasladan sus padres en moto, haciendo un gran sacrificio para asistir en épocas invernales; pero nada los detiene, están acostumbrados y curtidos del frío”, narró la directora quien hace ocho años se desempeña en la institución.

Hacia el norte, Paso del Rey acapara otro atractivo. “Aún esta el sendero, se puede transitar con precaución, ya que está deteriorado, pero configura un paisaje inigualable con un surco marcado por pircas y sierra del otro lado, una frondosa arboleda abovedada que genera un ambiente único y gran cantidad de turistas que lo visitan quedan maravillados al recorrerlo”, detalló la directora. La huella de la RP 39 desemboca en un camino de tierra, vadeado por el Río La Bajada.

También, entre las Rutas Nº 39 y la Nº 9, se encuentra el pintoresco camino Paso del Rey – La Arenilla que une el inicio del Valle de Pancanta.

Durante el trayecto pueden observarse quebradas, guardaganados, ermitas, ranchos típicos, pircas, badenes, y piletas naturales. Son 12 kilómetros que atraen por la belleza natural.

El profesor del PIE, Martín Escudero Mazza, cuenta que algunos de sus alumnos suelen trabajar en las canteras de mica y cuarzo aledañas, mientras que las mujeres, en su mayoría, se desempeñan en el Plan de Inclusión Social.

“El aprendizaje más importante para mí es que ante la adversidad, (porque donde está situada la escuela toda la gente que asiste es de los alrededores de Paso del Rey y tienen horas a caballo o en moto), está intacto el espíritu de autosuperación personal. Hay muchas ganas de aprender, progresar y ser mejor cada día”, expresa el profesor que enseña en el paraje desde mediados de marzo.

“Pasó mucho tiempo desde que ellos asistieron a la escuela por última vez, entonces se necesita de tiempo de adaptación, trabajo, y paciencia para que su retorno a la escuela sea exitoso”, reflexionó Escudero Mazza.

Ninos y adultos recorren varios kilómetros para estudiar.

Ninos y adultos recorren varios kilómetros para estudiar.

El grupo está compuesto por 12 alumnos que cursan la secundaria más 2 en alfabetización.

“Es grande el entusiasmo y las ganas de aprender de Germán Barroso (47) y Silvia Muñoz (44) ya que ellos demuestran que no importa el tiempo sino las ganas de superarse. Ellos están aprovechando esta gran oportunidad para aprender a leer y escribir, para posteriormente poder cursar la primaria y secundaria”, agrega.

La alumna Fany Sosa, apunta: “Para mí, volver a estudiar significó mucho, en primer lugar terminar la secundaria, para el día de mañana ayudar a mis hijas en el estudio y más adelante seguir una carrera en la facultad”.

“No podía viajar para estudiar en otro lugar pero con el PIE pude empezar de nuevo”, explicó Claudia Barroso. “En un principio fue difícil empezar pero con el tiempo me fui acostumbrando. Ahora le dedico mucho tiempo al estudio para salir adelante y terminar el secundario”, aportó.

Su compañera Gladys Pereyra afirmó que con el estudio busca un futuro mejor y acentuó ejemplarmente: “El sacrificio es que tengo que venir 13 kilómetros, el camino está muy feo, el río con las lluvias crece y no puede pasar nadie”.

Aunque con intermitencias, debido a las condiciones climáticas, los estudiantes del interior puntano forjan, página a página, mejores condiciones de vida en un contexto atravesado además por cambiantes tecnologías. Se preparan. Enfrentan.

 

Nota: Matías Gómez.

Fotos: Gentileza.

Corrección: Mariano Pennisi.

Contenidista: Cecilia Sosa.