En el marco de la jornada 24 del campeonato, el “Xeneize” le ganó 1-0 al “Millonario” con el gol convertido por Nicolás Lodeiro. Después de la “traumática” eliminación en la Copa Libertadores, el conjunto del “Vasco” Arruabarrena se adueñó del Superclásico por segunda vez en el certamen local y estiró a nueve juegos la diferencia a su favor en el historial del profesionalismo. Además, se subió nuevamente a lo más alto de la tabla de posiciones, con 52 unidades, dejando atrás a San Lorenzo, que suma 50. La mala noticia fue la grave lesión de Gago, quien abandonó el campo antes del primer minuto de juego. A su vez, el cuadro del “Muñeco” Gallardo se despidió de la carrera por el título y pensará solo en la Sudamericana para llegar en óptimas condiciones al Mundial de Clubes. El árbitro fue Darío Herrera, quien “le perdonó la vida” a Ponzio.

Boca celebró una nueva victoria sobre su eterno rival: River.

Boca celebró una nueva victoria sobre su eterno rival: River.

Todo comenzó con la insólita y grave lesión de Fernando Gago, cuando ni siquiera había transcurrido un minuto de esta historia en Núñez. Mientras trotaba sin esfuerzo ni oposición alguna, sintió un dolor imposible de aguantar en el tendón de Aquiles y se arrojó al piso. Derramó lágrimas y pidió rápidamente el cambio.

El primer tiempo del partido se caracterizó por la abundancia de la pierna fuerte, como viene sucediendo en los cotejos más recientes entre estos equipos. De hecho, Darío Herrera le “perdonó la vida” a Leonardo Ponzio, quien debería haberse irse expulsado a los 29′ tras una patada de atrás a Cristian Erbes, ya estando amonestado. Aunque Agustín Orion, Daniel Díaz y otros jugadores “Xeneizes” se le fueron al humo al juez, se hizo el desentendido. Al rato, Marcelo Gallardo mandó a “Lucho” González en su lugar y lo expuso aún más.

La apertura del marcador se produjo a los 18′, en el primer avance significativo del conjunto de Rodolfo Arruabarrena. Carlos Tévez quedó mano a mano con Marcelo Barovero, quien arañó el balón y le ganó el duelo, aunque el rebote quedó a merced de la zurda de Lodeiro, quien sacó un misil alto que por poco prende fuego las redes del arco. Con el correr de los minutos la visita justificó la ventaja en el trámite, pero tuvo una única opción de ampliar, con un disparo alto de Sebastián Palacios a los 36′.

El “Millonario”, increíblemente, dejó a un lado el estilo de pelota al pie que le trajo tan buenos resultados en el ámbito internacional y se limitó a acercarse con pelotazos, lo que exacerbó al “Muñeco”. Cuando el ingresado “Lucho” llegó con pelota dominada al fondo y ejecutó un preciso centro a la cabeza de Lucas Alario, una genial intervención de Orion, a los 43′, impidió que se fueran nivelados al descanso.

Nicolás Lodeiro grita su gol. Con ese tanto, Boca le volvió a ganar a River.

Nicolás Lodeiro grita su gol. Con ese tanto, Boca le volvió a ganar a River.

En el complemento, una temática monocorde. Boca prefirió volcarse a la estrategia defensiva para cuidar el triunfo y resignar todas las posibilidades de liquidar el marcador, a menos que alguno de sus jugadores de ataque pudiera comandar con certeza un contragolpe. Esto no ocurrió y la única manera de pisar el área rival fue con dos córner que desvió Fernando Tobio con la cabeza, por encima del travesaño.

River creó la jugada de gol más favorable en el amanecer del segundo período, pero otra vez Orion se lució con una volada a los 2′ para tapar el cabezazo casi a quemarropa de Alario luego de un envío de Carlos Sánchez desde la banda derecha. Más tarde sintió una contractura “Lucho” González, quien tuvo que dejar el terreno. Ni siquiera las entradas de Tabaré Viudez y Sebastián Driussi surtieron efecto para torcer el destino.

Con más voluntad que claridad, el dueño de casa monopolizó por completo la tenencia del balón, aunque no tradujo el dominio territorial en llaves para revertir la tendencia. Rodrigo Mora redondeó un papel para el olvido, lo mismo que el “Pity” Martínez, y los minutos transcurrieron sin modificaciones en el tanteador.

Así, el cuadro de La Ribera explotó en un grito infernal de desahogo porque sepultó la “traumática” experiencia de los octavos de final de la Copa Libertadores, superó por segunda vez en el año a nivel doméstico a los “primos” y recuperó los privilegios de la cima porque el registro de 52 unidades condenó a San Lorenzo (50) al puesto de primer escolta. Finalmente, también disfruta el hecho de estirar la supremacía a nueve enfrentamientos en el historial profesional: 72 a 63.

Nota y fotos: Playfutbol.