Como cada 30 de abril, miles de fieles se dirigen hacia la Villa de la Quebrada para cumplir con sus promesas o agradecer al “Santo Milagroso” por la gracia concedida. Pese a la inclemencia del tiempo la tradicional peregrinación comenzó en las primeras horas de la tarde y se extenderá prácticamente hasta el mediodía de este 1º de mayo marcando así el inicio de las festividades.

Los fieles se dirigen hacia la Villa de la Quebrada para cumplir con sus promesas.

Los fieles se dirigen hacia la Villa de la Quebrada para cumplir con sus promesas.

Con un cielo gris y encapotado, como estuvo durante todo la jornada, el punto de encuentro para los promesantes se situó en la zona del Puente Favaloro, donde a pocos metros se emplaza la imagen del Cristo. Desde allí, miles de sanluiseños y de turistas de provincias vecinas comenzaron con la tradicional caminata, reuniendo a hombres y mujeres de todas las edades.

Con la noche encima y con la temperatura en descenso, los devotos siguieron caminado hacia la Villa con el solo objetivo de llegar a la “Capital de la Fe”, como ha sido bautizada.

La tradicional peregrinación comenzó en las primeras horas de la tarde y se extenderá prácticamente hasta el mediodía de este 1º de mayo.

La tradicional peregrinación comenzó en las primeras horas de la tarde y se extenderá prácticamente hasta el mediodía de este 1º de mayo.

Villa de la Quebrada se ubica a 38 kilómetros de la ciudad de San Luis. En aquel lugar, se encuentra un santuario donde hay una imagen de Jesús crucificado denominado “Nuestro Señor de la Quebrada” que es adorado por cientos de miles de creyentes, año a año.

Así comienzan tres días de celebración y reflexión, donde miles de personas se reúnen para visitar al Cristo, participar de las misas y recorrer el Vía Crucis manifestando la fe a través de diferentes expresiones.

Grupos de chicos y grandes, hombres y mujeres caminan rumbo a la "Capital de la Fe".

Grupos de chicos y grandes, hombres y mujeres caminan rumbo a la “Capital de la Fe”.

 

Nota: Luis Stabulari

Fotos: Marcelo Lacerda