Las cámaras de fotos digitales trajeron grandes avances para quienes aman capturar un momento especial a través de una imagen. Para Roque Giachetti este viaje ha sido muy especial, lo dice en cada momento del viaje, lo demuestra con su cámara de fotos colgada del pecho con la que retrata, se podría decir casi sin exagerar, cada metro de la isla.

Roque, durante el conflicto, tripulaba los aviones F28 que estaban encargados del traslado de tropas y asistir en las necesidades logísticas de las tropas argentinas.

Roque Giachetti junto al faro que lo guiaba en cada aterrizaje

Roque Giachetti junto al faro que lo guiaba en cada aterrizaje.

Cada llegada a Malvinas, el faro le daba la bienvenida. Era el punto de referencia que utilizaba el piloto para descender en la pista.

Recuerda aquellos días como jornadas cargadas de frenesí y tensión “una cosa es estar preparado para la guerra y otra cosa es estar en guerra. Dejo de ser un ejercicio y había que hacerlo de modo profesional.”

Malvinas tiene un efecto mágico, dirá. “Cuando uno viene y toca las cosas, parece una caja de sorpresas, empiezan a aparecer momentos que estaban dormidos, que uno no los tenía presente. No se daba cuenta”.

Junto a sus compañeros recorre las islas a partir de la invitación realizada por el Gobierno de la provincia de San Luis, lo hace con la pasión de quien sabe que más allá de lo difícil de la misión, abrigaba una esperanza, “de que alguna vez pudiéramos estar acá”.

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Nota: Diego Masci.

FotosMarcelo Lacerda.