Han pasado 33 años desde el momento en que finalizó la guerra. La Isla sigue sufriendo las consecuencias de lo ocurrido en el campo de batalla.

Uno de los efectos mas fáciles de identificar son los aproximadamente 120 campos con minas personales que todavía se encuentran distribuidos a lo largo y a lo ancho del archipiélago malvinense. El paso del tiempo no hizo desaparecer la amenaza de un hecho desgraciado.

Uno de los tantos carteles que indican la presencia de los campos minados

Uno de los tantos carteles que indican la presencia de los campos minados.

Es por ello que desde el gobierno inglés que administra las Islas se dispuso, en primera instancia, cercar aquellos campos que representan peligro para la vida de quienes podrían llegar a recorrerlos. Es muy común encontrarse con alambrados o sogas en el medio del campo, con carteles rojos con la imagen de una calavera y el “danger” alertando de la situación.

Además de la demarcación, desde hace años, contratan trabajadores provenientes de Zimbawe para recorrer los campos malvinenses desactivando las minas colocadas en los tiempos de guerra.

Trabajadores provenientes de ZImbawe, en plena tarea para desactivar minas

Trabajadores provenientes de ZImbawe, en plena tarea para desactivar minas

Lo hacen bajo las órdenes de veteranos de guerra ingleses de los batallones de ingenieros. Extraña paradoja del destino: a los jefes de estos grupos de trabajo se los suele identificar por el hecho de que poseen una pierna ortopédica. Una mina personal, en algún lugar del mundo, le dañó aquella con la cual lo proveyó la naturaleza.

Enviados especiales:

Nota: Diego Masci.

Fotografía y edición: Marcelo Lacerda.

Video: Diego Masci – Marcelo Lacerda.