Este miércoles 12 de noviembre, en las instalaciones de la Maternidad “Dra. Teresita Baigorria”, dependiente del Ministerio de Salud, se realizó un taller de aplicación de la guía para la detección, contención y asistencia a las víctimas de maltrato y abuso sexual infantil, destinado a los técnicos y profesionales de los diferentes servicios del nosocomio, a cargo del Centro de Asistencia a las Víctimas del Delito (CAVD).

El taller se realizó en la Maternidad Teresita Baigorria

El taller se realizó en la Maternidad Teresita Baigorria

Los talleres se dictarán en toda la provincia, a cada una de las instituciones receptoras del instructivo, con la finalidad de generar un espacio donde se profundice  sobre los aspectos conceptuales y operativos de la guía, para evitar errores en su aplicación, aumentando la productividad y asertividad de los operadores, haciendo coherentes sus intervenciones y evitando la sobreexposición de los mismos. Gloria Ojeda y el titular del CAVD, Pablo González, fueron los encargados de coordinar y dictar el taller.

La guía para la detección, contención y asistencia a las víctimas de maltrato y abuso sexual infantil brinda herramientas a los operadores para detectar, a través de la observación de indicadores físicos, comportamentales y psicológicos de maltrato y abuso sexual en niñas/os y adolescentes, orientando las decisiones para  una inmediata intervención desde los propios recursos institucionales  asegurando así a las víctimas el resguardo de su integridad física, psíquica y emocional.

La guía y los talleres de aplicación son una herramienta de la política pública para la toma de decisiones, racionalizando recursos y reduciendo al mínimo la incertidumbre que se genera en los operadores que se enfrentan a las problemáticas de maltrato y abuso infantil.

La violencia es un problema de salud

Tratada generalmente en forma exclusiva, en el ámbito del derecho penal y de la seguridad pública, hasta no hace mucho, los trabajadores de la salud, fundamentalmente los médicos, observaban frecuentemente este fenómeno como espectadores, limitándose a reparar los estragos provocados por estos conflictos, considerados externos a su competencia profesional y referidos al foro íntimo y privado de las personas.

Esta visión ha ido cambiando a partir de la influencia social creciente de las herramientas jurídicas, protocolos y la creación de  áreas específicas, como Centro de Atención a las Víctimas del Delito, que buscan sensibilizar a la sociedad, generando cambios esenciales en el abordaje de la problemática, convirtiéndola en pública y pasible de intervención.

Así, la violencia fundamentada en el género, incluyendo agresiones domésticas, mutilaciones, abuso sexual, psicológico y homicidios, pasa a ser parte de la agenda pública de los servicios de salud. Tal conquista política propició la ampliación de la conciencia del valor de la vida y de los derechos de ciudadanía, logrando constituirla en un problema a ser intervenido en el campo de la salud pública, por cuanto ya no es novedad pensar que  sus efectos negativos se extienden, no solo a las víctimas, sino también hacia las posibilidades de desarrollo social y económico de las comunidades, especialmente al sector con menos oportunidades para el ejercicio  de sus derechos.

 

Nota y foto: Laura Cabrera – Prensa Ministerio de Inclusión Social