Una nueva lluvia de estrellas de Oriónidas tendrá su pico de actividad este martes, después de la medianoche. La Tierra pasará a través de una corriente de desechos polvorientos del cometa Halley, y el cielo ofrecerá una bonita exhibición de estrellas fugaces.

El martes por la madrugada se producirá una “lluvias de estrellas Oriónidas”

El martes por la madrugada se producirá una “lluvias de estrellas Oriónidas”

El cielo puntano brillará en la madrugada del martes debido a la “lluvias de estrellas Oriónidas”, que llegarán desde la constelación de Orión, proporcionando un brillante telón de fondo. El fenómeno se podrá observar en toda la provincia pasada la medianoche, con condiciones de cielo totalmente despejado y alejado de las luces de la ciudad.

Se espera poder observar alrededor de unos 20 meteoros por hora en los picos de la lluvia en la madrugada del martes, según informaron desde el Parque Astronómico La Punta (PALP). Debido a que estos meteoros se concentran delante de la constelación de Orión, los astrónomos los llaman Oriónidas, originadas a partir del famoso cometa Halley, que pasó por su perihelio por última vez en 1986.

Los observadores interesados deberán apuntar su vista directamente a la constelación de Orión -cuyo “cinturón” son las tres estrellas que conocemos como “Las tres Marías”- desde donde parecen emerger los meteoros, que tendrán un muy rápido pasaje lumínico, en tanto entran a la atmósfera a unos 237.000 kilómetros por hora.

¿Pero qué son las estrellas fugaces?

Las lluvias de estrellas se producen cuando nuestro planeta atraviesa un enjambre de partículas desprendidas de un cometa y las mismas, compuestas mayormente de hielo y de tamaños que van desde una mota de polvo hasta una pelota de ping pong, entran en nuestra atmósfera vaporizándose.

El resultado es una traza de luz producida por el aire que se ioniza al ser impactado por estas partículas entrando a alta velocidad y lo conocemos como “estrella fugaz”.

Para disfrutar del festival de estrellas fugaces es recomendable:

  • Alejarse de las luces de la ciudad;
  • Esperar a que los ojos se adapten a la oscuridad;
  • Considearar la hora indicada para observar el fenómeno, que es después de la medianoche.

 

Nota y foto: Prensa Universidad de La Punta